12 marzo 2013

Manual de uso de la estrella invitada

Es bastante habitual que las series que llevan ya un tiempo en antena acaben siendo muy identificadas con algún aspecto en concreto en el que destacan más; en la franquicia "Ley y orden" son sus inspiraciones en la sección de sucesos del "New York Post"; en "Anatomía de Grey", sus Shondadas de final de temporada; en "Community", sus capítulos referenciales a, por ejemplo, el género de terror o las películas de acción de los 80, y en "The Good Wife", el uso de sus estrellas invitadas. El crítico Alan Sepinwall lo comentaba al hablar del último episodio, "Runnin' with the devil", y lo ejemplificaba en Wallace Shawn, asociado ya indisolublemente a sus "¡Inconcebible!" de "La princesa prometida" y que aquí era un abogado mucho menos inofensivo de lo que parecía (Avon Barksdale lo habría querido de su lado).

El stunt casting es una práctica muy común en las series, sobre todo cuando se acercan los sweeps de audiencia y hay que buscar cualquier truco que atraiga más espectadores. En esas épocas (noviembre, febrero y mayo) es cuando de repente tenemos plagas de bodas, muertes espectaculares y capítulos game-changing por doquier, y también cuando Britney Spears, Jennifer López, Ryan Lochte, Lindsay Lohan, Al Gore o alguna Kardashian se pasean por las series más necesitadas de un empujón promocional. No siempre estos cameos de famosos están bien integrados, y no hay que confundirlos con las estrellas invitadas, que tienen más papel y no hacen de sí mismas (si uno no hace de sí mismo, no es un cameo). Por supuesto, estas estrellas invitadas también pueden ser estrellonas, como ese desfile incesante que se pasea por "Ley y orden: UVE", o pueden estar bien utilizadas. Sepinwall ponía "30 Rock" como otro ejemplo de serie que, a pesar de tener hasta a Oprah Winfrey, en general siempre sabía cómo sacar partido de sus invitados.

Y así llegamos a "The Good Wife", de la que es cierto que grabarse en Nueva York le concede ventaja a la hora de acceder a una plantilla enorme de actores teatrales, pero que, como igualmente apunta Sepinwall, cuida hasta el mínimo detalle sus apariciones. En este último episodio, por ejemplo, teníamos a Audra McDonald, toda una veterana de Broadway cuyo último trabajo en televisión fue en "Private practice". Aquí la veíamos como una fiscal que había sido compañera en la universidad de Alicia, y aunque su papel era pequeño y no daba tiempo a que tuviera ciertos matices, lograban darle cierto peso. Comparémoslo con otra participación de McDonald como estrella invitada, esta vez en "Smash", en la que se quedaba atascada en el mismo cliché de madre sobreprotectora de su hija artista que Bernadette Peters (otra estrellona de Broadway) en la primera temporada.

"The Good Wife", sin embargo, sabe cómo utilizar a sus secundarios y a sus episódicos. Sus guionistas tienen la capacidad de dibujar a la perfección a un personaje con dos pinceladas desde el primer momento, y la elección del actor termina de redondear el efecto. Personajes como el juez Abernathy, Patty Nyholm, Louis Canning, Elsbeth Tascioni, Colin Sweeney, Josh Perroti o Lana Delaney están hechos a medida para Dennis O'Hare, Martha Plimpton, Michael J. Fox, Carrie Preston, Dylan Baker, Kyle MacLachlan o Jill Flint, y rara vez permiten que se coman a los protagonistas. Sí, han tenido algún que otro ejemplo en el que no terminaba de cuajar el retrato (como pasó con Sara Silverman), pero hasta la ex abogada militar Laura Hellinger le va a Amanda Peet como un guante (como ocurre también con Wendy Scott-Carr y Anika Noni Rose). Se preocupan de que esos personajes sean interesantes desde el primer momento y, si van a ser recurrentes, no es nada raro que tengan alguna característica peculiar. Para salir sólo en un par de episodios, el "In your opinion?" de la juez que interpretaba Ana Gasteyer es tal vez el ejemplo más exitoso de esto, y el que cimenta definitivamente la herencia que, en el retrato de los jueces, "The Good Wife" tiene con "Ally McBeal".
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