05 marzo 2013

Los cuentos asombrosos de Charlie Brooker

Como apuntaba Rosa Belmonte hace poco, Charlie Brooker no ha inventado nada con "Black Mirror". Sus historias sobre ese futuro muy presente, ligeramente distópico y marcado por el "cuelgue" total de la gente de la tecnología y las redes sociales, están bebiendo de una tradición que él mismo reconoció cuando se estrenó la primera temporada, una tradición que va a series de antologías como "La dimensión desconocida", "Más allá de la relidad" y hasta "Cuentos asombrosos". Incluso series infantiles como "El club de medianoche" proceden de esa tradición de series cuyos episodios son totalmente autoconclusivos e independientes, contando breves historias de ciencia ficción y terror. También es muy posible que, tras la emisión de los tres capítulos inaugurales de "Black Mirror", comentáramos óomo a veces su tono los emparentaba con "Alfred Hitchcock presenta", y todos ellos son títulos de los que Brooker reconoció que lo habían influenciado.

El multifacético guionista británico no ha inventado la pólvora, pero está claro que sí sabe lo que está haciendo y cómo insuflar frescura a esa tradición de las antologías de género. Muchas veces hemos dicho que la mejor ciencia ficción es la que habla de nosotros mismos, de nuestra sociedad contemporánea, aunque en la superficie no lo parezca, y "Black Mirror" se encuadra también en esa otra tradición. No olvidemos que "La guerra de los mundos" no iba sobre la invasión de la Tierra por parte de los marcianos, sino del colonialismo europeo en África. De este modo, cada uno de los capítulos de la serie de Channel 4 no va en realidad sobre los avances de la tecnología o nuestra obsesión por las "pantallas negras", sino de cosas mucho más humanas, ya sea el duelo frente a la pérdida de un ser querido, el modo en el que se convierte la administración de justicia en un espectáculo, cómo el populismo barato y demagogo logra grandes respuestas inmediatas entre los desencantados de la política, la responsabilidad social del arte o la naturaleza obsesiva los celos, por poner sólo algunos ejemplos.

Es fácil quedarse sólo en la superficie, en la crítica a Twitter o en cómo utilizan aplicaciones tecnológicas que parecen futuristas pero que, en realidad, están en desarrollo y a punto de comercializarse, pero en realidad "Black Mirror", como ya hemos comentado en otras ocasiones, se centra en aspectos un poco oscuros de nuestras almas. Y recicla a veces tramas que hemos leído en "Un mundo feliz" o visto en "Perseguido" (que entre "Los juegos del hambre" y esto, me sorprende recordar aún esta película con Arnold Schwarzenegger, basada en un relato de Stephen King), pero lo hace desde su prisma particular. Brooker busca inquietarnos, entretenernos y sí, también hacernos pensar, pero es una serie mucho más clásica de lo que podríamos creer si sólo leemos críticas que prácticamente dicen que ha reinventado la ciencia ficción. Lo que pasa es que retoma una tradición que casi se había abandonado, y lo hace con muy buen tino.

P.D.: El otro día, "Todo series" empezó por Twitter algo así como una "porra" para que los fans ordenaran los seis capítulos de "Black Mirror" por orden de preferencia. De más a menos, yo los situaría así: "Be right back" - "The entire history of you" - "White Bear" - "15 millon merits" - "The Waldo moment" - "The national anthem".
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