09 mayo 2013

Cuando el sexo no es especial

 
Hasta no hace tanto tiempo, toda serie familiar o de instituto que se preciara tenía que incluir un capítulo en el que su protagonista (si era chica, sobre todo) se planteaba dar el gran paso de acostarse finalmente con su novio, o planeaba perder la virginidad en el baile del promoción. Sus padres se enteraban y, de resultas, tenían La Conversación, la famosa charla sobre sexo que toda serie de este estiño debe incluir, a ser posible en un episodio especial que signifique el cambio de bastantes cosas para las tramas (no vamos a decir que sea un game-changer, pero algo así). Los títulos de los 80 y los 90 (y de principios de los 2000) casi anunciaban esos capítulos con luces de neón, en plan "El episodio de La Charla sobre el sexo", con lo que llegó un punto en el que esa trama se convirtió en el mayor cliché de las series con adolescentes.

Sin embargo, los cambios en el modo de presentar algunos temas en televisión también han terminado alcanzando al sexo, y no sólo por cosas como "Skins" y su tratamiento más bien descarnado del tema. Series familiares y blancas, o aparentemente blancas, han variado el punto de vista desde el que se abordaba el asunto y, ahora, ya no es algo que merezca un capítulo especial (tipo el dedicado a Madonna en la primera temporada de "Glee"), sino algo perfectamente natural que se trata como algo normal y lógico. Las Conversaciones han variado del "cuidado con querer hacerlo, espera a alguien especial" a "ya que lo haces, toma precauciones". Todavía quedan charlas de ese estilo en las series, claro, pero su tratamiento también es diferente, como bien demostraron Tami y Julie Taylor en "Friday Night Lights".

Dos de los mejores ejemplos de esta nueva manera de mostrar el sexo en series con adolescentes son "Bunheads" y "Awkward". La primera lo ejemplificó en su penúltimo capítulo, "It's not a mint", en el que Michelle encuentra un condón en el vestuario de la academia de baile. Esto, en otra serie, habría dado para un episodio que girara enteramente alrededor de la duda de quién podía ser su propietaria y el enfado de Michelle porque alguna de ellas estuviera pensando en perder la virginidad, pero en realidad, lo que acabamos viendo son las dudas de Sasha sobre si debe hacerlo o no, dudas que afronta con la decisión de leerse todos los libros que pueda sobre el tema y, así, tomar una decisión informada, lo que acaba confundiendo todavía más a las chicas. La puntilla la da Boo al reconocer que lo primero que hizo su madre al saber que tenía novio fue darle condones y pedirle que tuviera cuidado si no quería acabar como ella, con un montón de niños pequeños que la llevan por la calle de la amargura. La culminación de todo esto sería esa escena final entre Ginny y Michelle en el último capítulo (después de una descacharrante charla de Fanny sobre plátanos).

En cuanto a "Awkward", ya empieza con Jenna habiéndose acostado con Matty en el campamento de verano, por lo que todo el tema del sexo para la serie es bastante más casual. Está pasando, y no hay que darle más vueltas. Lo que sí es simpático es ver la reacción de los padres de Jenna al enterarse, sobre todo teniendo en cuenta que su madre la tuvo cuando tenía 16 años. Más que echarle la bronca y amenazar casi con desheredarla, pasada la sorpresa inicial de todo padre, optan también por la política de hechos consumados, como quien dice; ya que practicas sexo, hazlo seguro. Que la moralina ya no sea lo predominante en estas series al tratar este tema es todo un logro. Incluso otra con un tratamiento de este asunto un poco más convencional, como "The Carrie Diaries", tampoco lo ha dado una importancia excesiva, o no más de la cuenta en una serie que no deja de ser una precuela de "Sexo en Nueva York".
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