01 mayo 2013

Abogados y políticos de Chicago

ALERTA SPOILERS: ¿Qué le pasa a "The Good Wife" con su fijación con las puertas en los finales de temporada? Si no sabéis qué simbolismo tenía la puerta del apartamento de Alicia en el cierre de la cuarta entrega, es mejor que volváis cuando lo averigüeis.

Florrick, Agos & Associates. Lo que parecía casi una broma privada, una idea sin madurar que ha ido desarrollándose durante todo el segundo tramo de la cuarta temporada de "The Good Wife", va a convertirse en realidad en la quinta. Siguiendo el paralelismo que establecían en "Tuned in" entre el "darwinismo de oficina" de esta serie y de "Mad Men", Alicia se va a marcar un Peggy Olson y extenderá sus alas para volar libre hacia otro bufete de abogados, uno en el que, además, ella va a ser uno de los jefes. Es el paso evolutivo más lógico para ella después de todo el crecimiento que ha experimentado desde la primera temporada, desde esa rueda de prensa del piloto que ahora parece tan lejana; Alicia ya no es la mujer de nadie, sino que es su propia mujer. Ella toma sus propias decisiones, y se equivoca y acierta por ella misma.

Una temporada que empezó con ciertos altibajos (como la famosa trama del marido de Kalinda) y con la sensación de que allí nadie tenía el control de nada, termina con varios personajes retomando el volante y la dirección de sus vidas. La revuelta en Lockhart/Gardner que empezó a fraguarse en ese "Red Team/Blue Team", con las ofertas de ser socios que luego no se concretaron, se convierte en realidad al final, gracias a la determinación de un Cary Agos que está harto de que no le tomen en serio en ninguna parte. Y Cary se aprovecha de que Alicia lleva tiempo sintiéndose ligeramente incómoda con las cosas que Diane y Will están dispuestos a hacer para mantener la firma a flote (y ya ni hablemos de las divertidas maquinaciones de David Lee), y todo el asunto de las ofertas de ser socios, aunque acabe bien para ella, rompe un poco el sentido de lealtad que tiene hacia el bufete y hacia Will, que la acogieron de vuelta al mundo laboral cuando necesitaba un salvavidas.

La lealtad es uno de los principios por los que Alicia se rige más a menudo, uno de los que se ha mantenido más consistente en ese retrato en gris que la serie ha pintado de ella. Si al final opta por marcharse con Cary es más por lealtad hacia Peter (y para mantenerse alejada de Will), y porque, de algún modo, tiene que sentir que la que siempre ha tenido hacia Lockhart/Gardner no se veía correspondida de la misma manera. Al fin y al cabo, como le repite constantemente David Lee, ahora forma parte de la dirección de la empresa, y ahí no hay sitio para sentimentalismos ni ideas de justicia que no vayan en beneficio de dicha empresa. De todos modos, todo esto que estamos diciendo hace parecer a "The Good Wife" una serie muy seria y sesuda, y aunque puede serlo, lo que demuestra su último episodio es que también puede ser realmente divertida. La sucesión de absurdeces en la lucha legal por excluir o mantener los votos de la urna abierta representan un compendio de todo el sentido el humor de la serie y, al mismo tiempo, de su mirada cínica y pragmática sobre cómo funciona el sistema legal y político de Chicago, y sobre cómo son sus personajes (de idealistas tienen ya muy poco).

Así, vamos a ver una quinta temporada en la que Alicia y Will van a ser competidores en los tribunales, y en la que vida personal de ella va a dar otro vuelco con Peter como gobernador. De hecho, estoy sospechando que algún otro escándalo va a saltar referido a su pasado, sobre todo porque creo recordar que aquella subtrama con la trabajadora de la campaña que afirmaba que se había acostado con Peter no era tan falsa. Sí, la había orquestado el personaje de Maura Tierney y la supuesta trabajadora no era tal, pero creo que Peter sí se acostó con una chica de su campaña en la segunda temporada (puede ser también que esté equivocada, que mi memoria no da para tanto). Que Alicia y Cary acaben siendo los nuevos Will y Diane puede ser muy entretenido, más todavía si clientes como Colin Sweeney se marchan con ellos. Los próximos episodios pueden ser de todo menos plácidos.
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