23 septiembre 2013

Breaking Emmy

De vez en cuando, los Emmy se abonan a las sorpresas, hasta en las categorías de comedia, que llevan tres o cuatro años como congeladas en carbonita. Ahora, a toro pasado, a nadie le sorprende que "Breaking Bad" se coronara como el mejor drama, después de su ascenso lento pero seguro a base de nominaciones y premios para sus actores, pero hasta hace unas semanas se pensaba que su año sería el próximo, cuando competiría por los ocho episodios finales, que están emitiéndose ahora en AMC. Sin embargo, la expectación y los elogios alrededor de ellos son tales, que la serie ha sucedido finalmente a "Homeland" en lo más alto del podio en el año en el que ha estado a la altura de la tercera temporada de "Juego de tronos" en cuando a ruido mediático. La duda ahora es saber si en 2014 podrá repetir la jugada; la lógica dice que sí, pero la lógica no casa muchas veces  con el modo de operar de los Emmy, y no sería la primera ganadora que es ignorada al año siguiente.

Unos cuantos de los galardones de la noche se saltaron lo que creemos que sabemos sobre los Emmy. Merrit Weaver como secundaria de comedia no entraba en ninguna quiniela (ni en la de ella; su "Muchas gracias, me tengo que ir" fue lo más comentado de la gala), y menos aún lo hacía un Jeff Daniels que se marcó un James Spader en toda regla. Su discurso en la secuencia inicial de "The Newsroom" sobre por qué Estados Unidos no es el mejor país del mundo, pero podría serlo, le reportó el Emmy del mismo modo que los alegatos que Spader soltaba en "Boston Legal" le hicieron llevarse hasta el premio que toda la crítica pensaba que era de James Gandolfini por la última temporada de "Los Soprano". Esta vez, se considera que Daniels le "robó" la estatuilla a Kevin Spacey, favorito por "House of cards", más que a un Bryan Cranston que fue el primero de "Breaking Bad" en llevarse Emmys, y al que deben pensar que ya han reconocido lo suficiente con dos tres estatuillas seguidas.

Un aspecto muy interesante de todo esto es, de todos modos, el cuarto premio a mejor comedia consecutivo de "Modern family", y es interesante no porque su victoria casi ya no despierte más que indiferencia, sino porque ninguno de sus actores consiguió el galardón, algo que había sido lo habitual en los tres años anteriores. ¿Quiere esto decir que el reinado de la comedia está cerca de su final, como le pasó a "Mad Men" en la edición en la que perdió los premios de guión y dirección pero logró llevarse su último Emmy al mejor drama? El año que viene lo comprobaremos, del mismo modo que veremos si lo de Netflix con "House of Cards" (que le ha pasado lo mismo que a "Downton Abbey" en 2012) se queda en flor de un día o si se confirma el cambio en la próxima edición con nominaciones para "Orange is the new black".

No vamos a ponernos a listar a los ganadores porque ya debéis de estar hartos de leerlos por todas partes (pero si queréis verlos igualmente, aquí están todos), y es más entretenido comentar las cosas que más han llamado la atención, como ese número musical en medio de la gala muy a lo ceremonia de los Tony, o Kevin Spacey, Tina Fey y Amy Poehler en el monólogo inicial de Neil Patrick Harris, o la "intervención" que le hicieron sus compañeros de "Cómo conocí a vuestra madre" por su afición a presentarlo todo. Fueron los tres puntos en los que los críticos afirman que Harris tuvo momentos más inspirados en una gala que han descrito como sosa, pero rápida a la hora de entregar los galardones, y en la que los segmentos de homenajes e In Memoriam han acabado en las listas de los puntos bajos, aunque se salvan los dedicados a James Gandolfini y Henry Brommell, que ganó el Emmy a mejor guión de drama por "Homeland".

Por supuesto, en las parejas de presentadores hubo emparejamientos curiosos, como siempre, como el de Malin Akerman y LL Cool J (y su gorra de señor que juega al dominó en sus ratos libres), las hermanas Deschanel, el pelazo de Connie Britton y el bigotillo de Blair Underwood,  unos muy conjuntados Dylan McDermott y Julianna Margulies, el peculiar dúo Mindy Kaling-Stephen Amell, los ganadores a mejores invitados en drama Carrie Preston y Dan Bucatinsky, otra pareja curiosa con Dean Norris y Emilia Clarke, Claire Danes y Bryan Cranston, o Will Ferrell y sus tres hijos, bromeando con que acaban de avisarle de que tenía que ir a presentar los premios gordos de la noche.
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