10 septiembre 2013

Recuerdos de Mulder y Scully

La culpa de esta afición mía por las series la tiene "Expediente X". Esto es así. Fue asomarse al primer episodio en el que aparece Eugene Victor Tooms, un lunes por la noche a principios de los 90 en Telecinco, y ya estaba enganchada. Probablemente fuera la conjunción del misterio inicial de la conspiración, los imaginativos "monstruos de la semana", su sentido del humor y la relación entre Mulder y Scully lo que me hiciera serle fiel durante toda la emisión en la televisión en abierto en España (recordemos que Telecinco no emitió en su momento las dos últimas temporadas), y después consiguió que fuera su último episodio lo primero que vi gracias a Internet. El recuerdo de la serie es inseparable del recuerdo de la experiencia de verla (hasta cuando repetían episodios, lo que era bastante a menudo), de leer todo lo que caía en mis manos concerniente a la serie (esto era en los inicios de Internet, sus listas de correo y sus webs de Geocities) y de las discusiones con una amiga del instituto a la mañana siguiente de que viéramos el capítulo correspondiente.

Cualquier serie que, veinte años más tarde, me recuerde aunque sea un poco a "Expediente X" va a merecer siempre una oportunidad por mi parte, y su legado puede encontrarse en los sitios más insospechados, y no sólo porque sus creadores trabajaran previamente a las órdenes de Chris Carter. La mezcla de capítulos autoconclusivos y arco serializado se convirtió en algo normal a partir de las aventuras de Mulder y Scully, y aquella tensión sexual no resuelta entre los dos, que burbujeaba bajo su relación de respeto y amistad, ha servido de molde para parejas posteriores que lo mismo son los hermanos Winchester que Booth y Brennan (las conversaciones en el coche son un buen indicativo de si los agentes del FBI se utilizan de referencia o no). En "Expediente X" se reciclaban viejas películas de terror y thrillers de los 70, se mezclaban con un poco del temor a lo que podía traer el nuevo milenio o con la desconfianza que el ciudadano americano sentía entonces hacia su gobierno, y se cocinaban entretenidísimos capítulos en los que, además, se foguearon guionistas como Howard Gordon y Vince Gilligan, que ahora mismo son más conocidos por supervisar los destinos de "Homeland" y "Breaking Bad".

Desde que este blog comenzó su andadura, allá por noviembre de 2005, "Expediente X" ha sido un tema recurrente, ya fuera porque alguna serie la homenajeaba, o porque yo hacía revisionado (que fue de la primera temporada a la quinta) o porque se estrenaba su segunda película, pero Mulder y Scully han terminado estando ahí, de fondo, en una parte muy importante de las entradas publicadas por aquí. En parte es porque su sombra aún se nota dos décadas después, y en parte porque que sea tu serie favorita hace que no vayas a olvidarla así como así. Después de ella llegaron otros títulos que también figuran entre mis favoritos (de "The Wire" a "30 Rock", "Veronica Mars" o "Battlestar Galactica"), pero ninguno igualará el estatus que "Expediente X" tenía para mí a mediados de los 90. Es inevitable, por descontado, que dé un poco de vértigo pensar que han pasado veinte años desde su estreno (y once desde su final), pero así es la vida.
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