11 septiembre 2013

Los 18 Emmy de Susan Lucci

El 21 de mayo de 1999, la ceremonia de entrega de los Daytime Emmy (los premios que reconocen a los programas que se emiten por la mañana y a primera hora de la tarde, como talk shows y culebrones) escribía una particular página de su historia al entregar el premio a mejor actriz protagonista a Susan Lucci, una de las actrices de soap operas más famosas del género, que llevaba interpretando a la malvada Erica Kane de "All my children" desde 1970. El anuncio de su nombre como ganadora llevó a que el presentador, Shemar Moore, diera un grito de alegría, a que todo el público se pusiera en pie para aplaudirle, a que sus compañeros en la serie fueran captados por las cámaras llorando abiertamente y a que ella misma apenas pudiera contener las lágrimas al llegar al escenario. Y Lucci suscitó esa reacción no porque fuera la reencarnación de Greta Garbo, sino porque llevaba perdiendo 18 años seguidos.

El vídeo de ese momento de la ceremonia no tiene desperdicio, y es parte indiscutible de la historia de los Emmy, en general. Aquella era ya la 19º nominación como mejor actriz de Lucci, que había participado en "All my children" desde su estreno y que había sido saludada por las revistas del gremio como la gran protagonista del daytime, pero que siempre veía desde su asiento como sus competidoras se levantaban y subían al escenario a recoger una estatuilla que la evitaba. Por supuesto, semejante racha perdedora era objeto de chistes y parodias, que incluyeron hasta su presentación de "Saturday Night Live" en 1990, y daba la sensación de que iba camino de convertirse en la nueva Randy Newman, que necesitó 15 nominaciones al Oscar a la mejor canción para llevarse finalmente el premio. La actriz lo consiguió en la 19ª, y después aún fue candidata un par de veces más, y siguió dando vida a Erica Kane hasta 2011, cuando ABC decidió cancelar "All my children". La historia de Lucci (que ahora mismo está en "Devious maids") es realmente curiosa por esa encadenación de nominaciones sin premio casi inaudita y porque representa algo muy común en las telenovelas estadounidenses, que era cómo mantenían a unos cuantos de sus actores originales durante las décadas y décadas que estuvieron en antena. Unas cuantas de ellas, además, han sido cantera de actores que ahora son famosos por otros asuntos, y muchos de ellos reconocen que en las soap operas aprendieron más de lo que nunca habrían pensado (ahí está esa clásica explicación de Nathan Fillion de "las tres caras de la toma culebronera").

Ahora, la mala suerte de Lucci se ha trasladado al que, oficialmente, es el mayor perdedor de la historia de los Emmy, Bill Maher. Lo de este presentador y humorista es mucho más curioso porque, con las tres candidaturas que tiene este año, suma la friolera de 32 nominaciones a estos premios, y en las 29 anteriores se ha ido de vacío. Su late night en HBO, "Real time with Bill Maher", ha caído víctima del idilio de los Emmy con Jon Stewart y su "The Daily Show" en los últimos diez años, y por mucho que lo intente en otras categorías, con sus especiales de comedia o como productor de la serie de documentales "Vice", nunca logra ablandar el corazón de los académicos. También es cierto que no parece probable que los fans de Maher vayan a ir a la alfombra roja con pancartas pidiendo el premio para él, como hicieron los de Lucci, pero tampoco es lo mismo un comentarista muy respondón políticamente que una actriz de culebrones que lleva cuarenta años con el mismo personaje.
Publicar un comentario en la entrada