15 febrero 2007

El efecto "Titanic"

La maquinaria promocional es muy importante a la hora de que te den un Oscar (Harvey Weinstein es uno de los que mejor lo sabe). Con una película que toque la fibra de los académicos y una campaña bien llevada, te llevas los votos de calle. Sin embargo, aún sabiendo esto, es inevitable "indignarse" porque siga habiendo películas que arrasan en los Oscar, o se alzan contra pronóstico con el premio gordo, el Oscar a la mejor película, por encima de otras que lo merecen más y que, en ocasiones, han perdurado en la memoria de los cinéfilos mucho más que las que resultaron vencedoras. Es lo que podríamos llamar, con ciertas salvedades, el efecto "Titanic".
Pongámonos en situación. James Cameron era un director de estimables películas de acción muy taquilleras. Desde ese clásico de la ciencia ficción que es "Terminator", Cameron había rodado "Aliens", "Abyss", "Terminator 2" y "Mentiras arriesgadas", y tras terminar ésta puso sus ojos en un proyecto mastodóntico sobre el hundimiento del transatlántico Titanic, contado a través de una clásica historia de amor entre chico pobre y chica rica y que sería lo más fiel posible a la época y a los hechos reales (con las licencias necesarias para el buen desarrollo de la ficción).
El rodaje estuvo a punto de terminar igual que el Titanic. El presupuesto se disparó hasta rozar los 200 millones de dólares, con el barco reconstruido hasta el mínimo detalle, retrasos debidos a todo tipo de inclemencias climatológicas, intoxicaciones alimentarias del equipo, días y días de rodaje con todo el mundo metido en agua por lo menos hasta las rodillas... Con estos mimbres, en Hollywood los agoreros estaban listos para anunciar la película como el mayor fracaso de la historia desde "La puerta del cielo". ¿Quién iba a querer ver una historia de amor de las de siempre ambientada en un barco que todo el mundo sabía que, al final, se hundía y protagonizada por dos actores a los que entonces conocía poca gente? Estrenada el 21 de diciembre de 1997, en su primer fin de semana recaudó, sólo en EE.UU., más de 28 millones de dólares, y para el 1 de febrero de 1998, la recaudación en ese país ya había superado los 300 millones.
Con estos argumentos, tan del gusto de Hollywood, y una película que estaba bien (y que contaba una historia completamente bigger than life), el rodillo en unos Oscars que cumplían 70 años estaba casi asegurado. Tuvo tantas nominaciones como "Eva al desnudo" (14) y se llevó tantas estatuillas como "Ben-Hur" (11). De esos 11, nueve fueron en las categorías técnicas, y los dos siguientes ya fueron mejor director y mejor película, sin tener el guión ni siquiera entre los candidatos finales. El espectáculo hollywoodiense se imponía sobre la mejor película de las finalistas, "L.A. Confidential", una pasionante adaptación de la novela homónima de James Ellroy que capturaba toda la esencia de las grandes películas noir clásicas (con menos humo de cigarrillos).
Estos "robos" son muy habituales. El espectáculo inclinó también la balanza a favor de "Ben-Hur" y en contra de "Anatomía de un asesinato", y no se sabe muy bien qué hizo que "Rocky" se impusiera a "Network, un mundo implacable", "Taxi Driver" y "Todos los hombres del presidente" en 1976. En 1979, "Kramer contra Kramer" dejaba con un palmo de narices a "Apocalypse Now", "Toro salvaje" perdía contra "Gente corriente" en 1980, "Gandhi" le birlaba el premio a "Desaparecido" dos años más tarde, "Rain man" ganaba frente a "Las amistades peligrosas" y "El turista accidental" en 1988 y, al año siguiente "Paseando a Miss Daisy" vencía a una película tan enraizada en el inconsciente colectivo como "El club de los poetas muertos" y a "Nacido el 4 de julio". Pero, por supuesto, que "Uno de los nuestros" y "El padrino III" perdieran con " Bailando con lobos" en 1990 no tiene nombre, o que "Forrest Gump" ganara a "Cadena perpetua" y "Pulp Fiction", "Shakespeare in love" a "Salvar al soldado Ryan" y "La delgada línea roja" (ahí se vio el gran poder de los Weinstein) , "Gladiator" a "Traffic" o, para terminar, "Una mente maravillosa" a "En la habitación" y "La comunidad del anillo" (ése fue el año que la trilogía de Tolkien debería haber ganado. Cuando lo hizo finalmente "El retorno del rey", se fueron de vacío "Mystic river" y"Master and commander").
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