19 febrero 2007

Producto nacional

Desde que se entregaron los Goya, a finales de enero, vengo dándole vueltas al tema de esta entrada, porque en ese momento es cuando proliferan cual setas análisis sobre la situación del cine español. 2006 fue un año bastante interesante y, en general, gran parte de esos análisis apuntaban que se había estrenado un puñado de buenas películas que, sin embargo, habían corrido suerte desigual en las taquillas. También salieron, como todos los años, los voceros que se jactan de no ver cine español (al que consideran, en su conjunto, malo sin haberlo visto desde la época del destape, por lo menos) y justifican el fracaso en taquilla de sus películas por su mala calidad.
No vamos a entrar en la nueva Ley del Cine, en las subvenciones del Ministerio de Cultura, el dominio de las majors estadounidense del negocio de distribución cinematográfica, el raquítico estado de la industria española y demás historias, porque daría para polemizar a lo largo de las tres versiones extendidas de la trilogía de "El Señor de los Anillos". Quedémonos con esa cantinela de "el cine español es malo".
Hay de todo, por supuesto. Tenemos los bodrios infumables tipo "La máquina de bailar" y las buenas películas, como "El laberinto del fauno" (aquí también están los polemistas de que si es mexicana... Es hispano-mexicana, que para algo es una coproducción). Eso ocurre en todas las cinematografías, y algunos años hay más tostones y otros, más joyitas. He de decir que yo no tengo prejuicios contra el cine español... Los tengo contra algunos argumentos que se dan tanto en las películas españolas como en las americanas o en las francesas (cualquier comedia que incluya, de pronto, a una panda de mafiosos cutres, por ejemplo, excepto si son los de "Los Goonies", y también las historias con asesino psicópata persiguiendo a un grupo de jovenzuelos).

Algunas de las más agradables sorpresas que me he llevado en una sala de cine ha sido con películas españolas, y no estoy hablando de los Amenábar, Almodóvar y compañía (eso ya no son sorpresas). "Familia", por ejemplo, el debut en la dirección de Fernando León, una historia en la que te ríes y que también da qué pensar, y con un punto de partida muy original; "El cielo abierto", una comedia romántica sencilla y poco al uso de las comedias románticas de Miguel Albadalejo; "La hora de los valientes", una película a reivindicar de Antonio Mercero que significó el descubrimiento, para muchos, de Adriana Ozores y Leonor Watling; "En la ciudad sin límites", de Antonio Hernández... ¿Cuáles son las vuestras?
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