27 febrero 2007

De resaca

Los días posteriores a los Oscars siempre suelen arrojar unos datos y unos análisis de lo más interesantes. El año pasado, por ejemplo, se desvelaron las verdaderas razones tras el triunfo de "Crash", y este año se enfatiza que, aunque hubiera proyectos independientes y extranjeros con grandes nominaciones, los Oscars son, al fin y al cabo, una fiesta para la gente de Hollywood, y como tal se entregaron los grandes galardones. También se hace notar que ganó una película de estudio bien hecha, estrenada en septiembre simplemente como un entretenimiento de postín, con un montón de nombres estelares involucrados, cuyos publicistas huyeron de la palabra Oscar como si fuera la peste y que consiguió un gran éxito de taquilla. A partir de ahí, las buenas críticas y su falta de pretensiones en cuanto a los premios hicieron que "Infiltrados" recorriera ella sola la mitad del camino hacia el triunfo final. Los responsables de la promoción de "Dreamgirls" deberían tomar buena nota de ello.

A pesar de ser más larga que otros años, y de que a nadie le pareció especialmente brillante, la retransmisión de la gala por parte de la ABC consiguió subir un poco los datos de audiencia del año pasado, reuniendo a 39,9 millones de espectadores en EE.UU. Es poco comparado con los más de 40 millones que vieron el show hace un par de años, pero tampoco es moco de pavo, pues ha superado al estreno de la nueva temporada de "American Idol", visto por la friolera de 37,4 millones de espectadores. Y, por cierto, a pesar de que el monólogo inicial de Ellen DeGeneres no convenció a casi nadie, sí que se destaca mucho que se esforzó por hacer que las verdaderas estrellas de la gala fueran los nominados, mezclándose con ellos en el patio de butacas, sacándose fotos con Clint Eastwood o dándole un guión a Martin Scorsese, mostrando mayor cercanía con ellos que los presentadores anteriores. A la gente de la industria le ha gustado, así que tal vez no sea ésta su última gala de los Oscars, si bien hay quien pide a Jerry Seinfeld después del monólogo que se marcó para presentar el Oscar al mejor documental (sí, fueron 3 minutos ingeniosos, ¿pero aguantaría tres horas?). De todos modos, por lo que he leído, parece que a los periodistas españoles no les disgustó Ellen. Añoramos a Billy Crystal y Whoopi Goldberg, eso por descontado.

Esto daría para hablar horas y horas, pero lo vamos a dejar aquí, con unas cuantas cosas curiosas que me han llamado la atención de lo que he visto y leído por ahí:

- Graham King, productor de "Infiltrados": Lo divertido es que nunca hablamos sobre esto durante del rodaje. Lo hicimos con "Gangs of New York" y con "El aviador", pero no con "Infiltrados", y aquí estamos (La modestia es una virtud. Ya podíais haberlo aprendido antes).

- ¿Por qué hay tantas actrices tan delgadas? El colmo es Portia de Rossi, que ya dijo en una ocasión que "Ally McBeal" tuvo la culpa de sus trastornos alimenticios.

- Spielberg tenía un código secreto para indicarle a Scorsese si iba a ganar el Oscar. Mientras abría el sobre, le guiñó un ojo a Marty, que confiesa que se quedó de piedra.

- Jack Nicholson parecía un Lex Luthor bastante entrado en años.

- Es sorprendente (para nosotros, al menos) que, en muchas de las galerías de fotos de medios no españoles que he visto en Internet, Penélope Cruz es de las más presentes.

- Ésta es la foto más retro que he visto de toda la gala. Parece que Clooney y Blanchett todavía estaban dentro de la atmósfera de "El buen alemán".


- El resquemor entre Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu es de aúpa.

- ¿Podría ser el próximo papel de Helen Mirren el de Alma, la mujer de Alfred Hitchcock, en una película sobre el rodaje de "Psicosis"? Anthony Hopkins sería Hitch y Ryan Murphy, creador de "Nip/Tuck", dirigiría todo.

- Una interesante mirada sobre el valor de los Oscars de "El laberinto del fauno" ganados por técnicos españoles.


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