26 octubre 2007

Solo, otra vez

La táctica coitus interruptus de Cuatro con la cuarta temporada de "House" no es tan desesperante como la espera, cada vez más larga, para la nueva temporada de "Galáctica", así que voy a consolarme con eso. El aperitivo que vimos ayer fue una divertida vuelta de tuerca a uno de los pilares de la serie (el diagnóstico de las enfermedades), con House dándoselas de gallito autosuficiente, pero utilizando a un conserje del hospital y a una médico de Urgencias (que recuerda mucho a Cameron) como pared hacia la que lanzar la pelota de sus pensamientos. Bienvenida sea, además, una mayor implicación de Cuddy en el trabajo diario de House, intentando controlarlo y convencerlo de que necesita de un equipo que lo ayude. Sus discusiones y borderías son siempre de lo más divertido.

Por supuesto, sólo con un episodio es imposible saber por dónde van a ir los tiros a lo largo de la temporada (aunque el proceso de selección de nuevos ayudantes promete), y tampoco podemos ver si, como apunta The New York Times, el cambio que ha sufrido la serie contribuye a mantenerla viva y alerta. Ayer yo disfruté mucho con los "secuestros" que intercambian Wilson y House, como si tuvieran los dos 12 años, y el giro final en la trama médica fue curioso, aunque puede haber quien lo viera venir. Tengo curiosidad por ver cómo volverán a introducir a Chase, Cameron y Foreman en las tramas, y de qué manera habrán evolucionado, si es que lo han hecho.
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