09 octubre 2007

Te quiero - Lo sé

Una de las patas sobre las que se asienta "Pushing daisies", y encima una de las más importantes, es la relación platónica entre Ned y Chuck. Teniendo en cuenta que no pueden tocarse, so pena de que ella vuelva al Inframundo como una moderna Eurídice, la relación tiene que tener cierto halo de romanticismo un poco trágico, sustentado en que nosotros nos creamos que nada haría más felices a esos dos que darse un abrazo, como mínimo. No es que Lee Pace y Anna Friel no tengan buena química, pero les falta esa chispa, ese algo tan difícil de explicar que hace que de verdad creas que esos dos personajes sólo tienen sentido uno junto al otro.

Lo hemos hecho muchas veces, esto de repasar algunas parejas con una química que traspasaba la pantalla, pero esta entrada sobre la mejor de los últimos años viene muy a cuento porque, últimamente, ha habido unas cuantas que han mostrado perfectamente esa conexión, ese "ahí hay tema" de algunas maneras poco habituales y bastante más claras que Ned y Chuck en el piloto de "Pushing daisies". Quién nos iba a decir, por ejemplo, que un combate de boxeo podía significar tanto como el de "Unfinished business" en "Galáctica", sobre todo cuando el clímax se va construyendo poco a poco, apoyándose en todas esas miradas entre Starbuck y Apolo. Las miradas finales y el lenguaje corporal de Jack y Kate en el último capítulo de la tercera temporada de "Perdidos" también implican algo más, aunque esto es todavía un misterio.

Mi expresión favorita para estos casos es una que instauraron los shippers de House y Cameron en "House": eye sex. Es genial. Puede también aplicarse a una de las parejas con más química de las series yanquis actuales, Bones y Booth en "Bones", aunque lo de éstos va más por las frasecitas con doble sentido, sin llegar al nivel de Logan y Verónica en "Verónica Mars", claro. Ah, antes de que se me olvide, el título viene de esta escena...
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