27 noviembre 2007

De tartas y el miedo al futuro

La desgracia empaña un poco, y da otra dimensión, al éxito que vivió "La camarera" en el festival de Sundance. Su directora, Adrienne Shelly, moría asesinada unas semanas antes del estreno en el certamen de Park City y no pudo disfrutar la buena acogida que esta historia de sueños no cumplidos ha ido recibiendo allí donde se ha estrenado. Shelly, que en sus comienzos como actriz trabajó en las primeras películas de Hal Hartley, había decidido contar en "La camarera" una historia bastante personal, centrada en el miedo que una joven siente al descubrir que está embarazada. Miedo no sólo por su marido agresivo, sino por la incertidumbre de si será capaz de cuidar a un niño.

Es una historia que nos han contado otras veces pero que destaca por unos personajes muy bien dibujados. Las dos colegas de trabajo de Jenna (una de ellas interpretada por la propia Adrienne) son impagables, e incluso el marido es algo más que el cliché del esposo celoso e irascible. Todo el reparto funciona como un reloj, con una Keri Russell que ilumina la pantalla y que expresa perfectamente las dudas, el miedo y la ocasional felicidad de Jenna, y un Nathan Fillion que es todo carisma y encanto como el ginecólogo de la camarera, y que representa la válvula de escape, el acicate que Jenna necesita para superar su miedo al futuro y, a la vez, a quedarse encasillada en donde está.

Por ahí se dice que "The savages", con Laura Linney y Philip Seymour Hoffman, puede ser la nueva "Pequeña Miss Sunshine" de cara a los Oscar, pero yo tampoco descartaría tan rápidamente "La camarera", incluso aunque las dos sean del mismo estudio, Fox Searchlight. Habrá que esperar a los primeros premios de los críticos para ver cuál de las dos se postula como la esperanza indie en un año en el que no parece haber ninguna favorita de cara a marzo.
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