10 noviembre 2007

Los daños de crecer

El éxito pasa factura, y los Dillon Panthers lo están sufriendo en sus propias carnes en esta segunda temporada de "Friday Night Lights". El entrenador Taylor ha vuelto, pero su vuelta no es la del hijo pródigo, y las cosas no van a ser fáciles. Tampoco el camino de la serie hacia una eventual tercera temporada va a ser un camino de rosas, porque en su nuevo horario de los viernes por la noche tiene que soportar la competencia de "Moonlight" y "Women's Murder Club". Para intentar aproximarla a un publico más amplio, los responables han aligerado el componente deportivo, mostrando menos entrenamientos y sólo los momentos claves de los partidos, y han potenciado el aspecto más personal e los personajes.

El resultado es que, aunque se haya perdido parte de la frescura del principio, sus personajes siguien mostrando una construcción sólida y están creciendo, y sufriendo las consecuencias y el dolor que eso conlleva. Julie está hecha en un lío y no sabe muy bien qué quiere hacer con su vida, sus padres intentan adaptarse como pueden a un bebé, Matt Saracen empieza a hacerse notar, a dejar de lado su timidez para pelear por lo que le parece importante, y en cuanto a Riggins y Street, siguen los dos un poco perdidos, dando palos de ciego en su búsqueda de identidad. Si me permitís la digresión, el final de la "aventura mexicana" de Tim y Jason, con Lyla en la terraza del bar de carretera, me recordó mucho a una de las escenas más famosas de "Y tu mamá también".

Por otro lado, tenemos la historia más peculiar de estos nuevos capítulos, la de Landry y Tyra. Incluso siendo más o menos tópica, el tratamiento sigue la marca de la casa del realismo, y al entrar en la lid el padre de Landry se las han arreglado para que éste se vea como un padre genuinamente preocupado por su hijo, y no como un mero padre "castrador" de culebrón juvenil. Landry se va convirtiendo en el mejor personaje de la serie, y él y Matt cristalizan como ningunos la dificultad de madurar y evolucionar, no sólo de ellos, sino también de la propia serie.

P.D.: Los dos actores británicos de origen de indio de la foto anterior eran bastante fácilers de reconocer, a pesar de las pintas made in Bollywood que llevan. Él, efectivamente es Naveen Andrews, cuyo Sayid de "Perdidos" se echa mucho de menos en esta extraña temporada televisiva que estamos teniendo. Ella es Indira Varma, la esposa de Lucio Voreno en "Roma" y Suzie en "Torchwood". También era uno de los médicos de la fugaz "3 lbs.", una serie sobre neurocirujanos que duró en la CBS menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Los dos coincidieron en "Bodas y prejuicios", la versión bollywoodiense de "Orgullo y prejuicio" dirigida por Gurinder Chadha como puerta de entrada en Hollywood de Ashwarya Rai.
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