22 septiembre 2008

Cigarrillos y alcohol

¿Habrán celebrado los chicos de "Mad Men" sus Emmys con un buen whisky con hielo y unos cuantos habanos (aunque estén prohibidos en EE.UU.)? Estaba muy claro que esa mirada a una época como los principios de los 60, con una cuidadísima ambientación y unas tramas y unos personajes complejos, iba a ser una de las triunfadoras de la 60ª edición de los premios Emmy. Los Globos de Oro se rindieron a ella el año pasado y los críticos han diseccionado cada capítulo hasta el punto de que sólo les falta averiguar la marca de las máquinas de escribir de Sterling & Cooper. El premio a mejor drama fue para esta serie, haciendo que la cadena AMC se estrenara por todo lo alto en estas lides. Tampoco hubo sorpresa en el apartado de las comedias, y "30 Rock" se llevó por delante a todo el que se interpuso en su camino.

Fue la noche de Tina Fey, como muy bien se ha apuntado, porque ganó además los premios a mejor guión de comedia y a la mejor actriz, otro de los Emmy cantados a priori. No vi la ceremonia, pero no creo que Fey sacara a la Sarah Palin que lleva dentro para aceptar ninguna de las estatuillas (lástima). Su partenaire, Alec Baldwin, ganó por fin como mejor actor de comedia, y se reconoce así a la columna vertebral de "30 Rock", el verdadero motor de todas sus absurdeces y sus locuras: la pareja Liz Lemon-Jack Donaghy. Lo que sí que clama al cielo es que Jeremy Piven repitiera premio al mejor secundario cómico ("Entourage"), llevando el camino de convertirse en el nuevo Tony Shalhoub, cuyas nominaciones por "Monk" eran triunfos seguros hasta hace unos pocos años. La secundaria de comedia acabó en manos de la veterana Jean Smart ("Samantha Qué?"), a la que la academia compensa de algún modo haberla ninguneado por ser la malísima mujer del presidente en la sexta temporada de "24".

En los dramas fue donde saltaron las escasas sorpresas. Porque "Mad Men" se llevó el premio gordo y también cazó el de mejor guión, pero sus actores se quedaron compuestos y sin victoria alada. Bryan Cranston lució peinado radical al aceptar su premio al mejor actor de drama por "Breaking Bad" (otro punto a favor de AMC), y seguro que debió acordarse de todas las veces que, cuando llegaban los Emmys, su gran trabajo en "Malcolm" pasaba sin pena ni gloria. Por supuesto, a Glenn Close no le iba a levantar la victoria por "Daños y perjuicios" ni todos los Dioses de Kobol desencadenando las más devastadoras plagas bíblicas. Y uno de sus "rivales" en la serie, Zeljko Ivanek, fue reconocido como mejor secundario (debe ser, además, uno de los que más apariciones especiales ha hecho en los últimos años. Y pensar que yo siempre lo recuerdo como el pobre Roland). Dianne Wiest venció como mejor secundaria dramática por psicoanalizar al psiquiatra Gabriel Byrne en "In treatment". Los de HBO, aunque tengan que lamerse las heridas de no haber rascado casi nada en esas categorías, sí que arrasaron en el apartado de miniseries, donde "John Adams" no tuvo rival y se lo llevó prácticamente todo, y sólo otra miniserie de época, basada en un libro de Elisabeth Gaskell, "Cranford", se coló en su fiesta y ganó el Emmy a la mejor secundaria (Eileen Atkins).

Y en el apartado frívolo (es decir, el momento en el que aprovechamos para despellejar a todo quisqui por los pelos estilo he-metido-el-dedo-en-el-enchufe y los vestidos de rebajas de Bloomingdale's), poco puedo aportar, porque he visto muy pocas fotos de la gala. Así, a bote pronto, impacta el cardado-flequillo de Los Pecos de Kathy Griffin; el collar estilo "Titanic" de Lisa Edelstein (por la que yo confieso que tengo debilidad, más desde que supe que, de adolescente, la conocían como Lisa E en los clubes de Nueva York); el extraño corte de pelo de Alan Cumming (aunque muy en su línea); a David Boreanaz le quedan mejor las geniales corbatas del agente Booth que esa pajarita; Catherine Keener, rockera, pero elegante; Laurence Fishburne, destacando (y presentando un premio junto a William Petersen; eso es tomar la alternativa) y Glenn Close y sus habituales gafas de sol cool de las alfombras rojas.
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