29 septiembre 2008

Funny bones

El otro día, merced a esta entrada de "¡Vaya Tele!" sobre "Fringe", surgieron algunos comentarios bastante interesantes sobre el legado de "Expediente X" en la televisión actual y, naturalmente, cómo Seely Booth y Temperance Brennan son los "hijos" más claros de Mulder y Scully. No sólo mantienen esa tensión sexual no resuelta animada por discusiones sobre sus diferentes formas de ver el mundo, el respeto mutuo y el convencimiento de que ninguno dejará nunca tirado al otro, sino que también presentan un giro de 180º en la asignación habitual de ciertas características a los personajes masculinos y femeninos. Si en "Expediente X" Mulder era el creyente y Scully, la escéptica, en "Bones" Brennan es la racional y Booth, el emocional (más o menos, vosotros me entendéis). Ángela explicó perfectamente esos dos "bandos" en el reparto de la serie al resolver un malentendido con el nuevo ayudante de Brennan (fugaz, claro), al que la doctora pregunta si alguna vez se ha acostado con mujeres mayores que él: "Puedes contestar su pregunta, como Zack o yo, o decirle que está siendo inapropiada, como Cam o Booth."

En la cuarta temporada, hay algunos detallitos que indican pequeños cambios en algunos de los personajes. La sombra de Zack es alargada, y a Hodgins, por ejemplo, le ha generado una rabia que no sabe manejar. Todos acuden más a Sweets, aunque muchas veces terminen tomándole el pelo, y entre Brennan y Booth se ha desarrollado, desde el principio, algo que no sé definir muy bien, pero que indica una mayor comodidad entre ellos, algo así como una mayor intimidad, sin que haya llegado a pasar nada. Pero se suceden las alusiones a parejas en cualquiera de sus aspectos (algo parecido a lo que hizo "CSI" en su sexta temporada, antes de desvelar que Sara y Grissom estaban juntos), y las frasecitas entre ellos que buscan reconfortar al otro y que, en cualquier otra circunstancia, serían descritas como un flirteo descarado (la de la semana pasada fue genial: "No quiero ser la científica sexy - Bueno, eso es como si yo dijera que no soy un agente del FBI sexy"). Además de que, desde aquel famoso beso de la "flotilla de barcos de vapor" (echo de menos a la fiscal Caroline, qué grande) ahora se dedican a los chistes sobre las relaciones de Huesos con los hombres, lo que llevó a otra asignación no convencional (en los términos de Hollywood) de papeles marcados por el género cuando descubrimos que ella no tiene ningún problema en mantener relaciones apoyadas en el sexo sólo por el sexo, algo que con lo que Booth no se muestra de acuerdo.

Están jugando más con la cercanía entre Brennan y Booth (el viejo truco de "déjame arreglarte la espalda") y llevándolos más al territorio donde se movieron Mulder y Scully desde la tercera temporada y hasta que, en la séptima, las cosas se salieron de madre (la inmaculada concepción, y todo eso). La ventaja es que siguen igual de divertidos, ella sigue metiendo la pata en los momentos más insospechados y, aunque los episodios no siempre están a la altura, mantienen el sentido del humor.
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