17 septiembre 2008

Muñeca rota

ALERTA SPOILERS: Por si acaso, aviso de que, a partir de este punto, se va a hablar sobre el final de la séptima temporada de "CSI", y de algunas cosas que pasan también más adelante.

Saber de antemano el final siempre resta emoción y elimina el factor sorpresa pero, incluso así, he disfrutado viendo al Asesino de las Miniaturas de "CSI". Hace algún tiempo, Casciari decía en su blog que esa trama serializada, que implica más directamente a Grissom, había sido un soplo de aire fresco en una serie muy veterana y con una fórmula bastante definida que mueve todos los capítulos. Sin embargo, al incluir a ese extraño criminal, cuyas obras obsesionan tanto a Grissom, la fórmula se subvierte y se permiten cosas como ese divertido capítulo protagonizado por las "ratas de laboratorio", y un regreso de Lady Heather algo atípico, y parece que definitivamente el último.

Lo que sí es cierto es que, con el cliffhanger final, se pusieron en movimiento todas los cambios que ha sufrido el reparto y las rumores, cada vez más insistentes, de que el laboratorio forense de Las Vegas puede tener fecha de cierre en la 10ª temporada. Que Sara sea la última víctima elegida por el Asesino de las Miniaturas (o la asesina, mejor) prepara su salida al principio de la 8ª temporada y, a la vez, allana el camino para la marcha de Grissom en esta novena a punto de estrenarse en Estados Unidos, marcha espoleada por la muerte de otro miembro del equipo. Gil ya no puede seguir tomándose su trabajo con la distancia con la que solía hacerlo, y parece que, de algún modo, vuelve a la situación en que lo vemos en el piloto, cuando la nueva chica es asesinada en su primer día de trabajo.

Ya apunté, antes de que Telecinco nos dejara en el limbo veraniego los tres últimos episodios, que yo estaba disfrutando mucho esta séptima temporada y, en parte, es precisamente gracias al retrato indirecto que tenemos de Grissom. Su obsesión con las maquetas de la asesina, sus "vacaciones" del laboratorio para dar unas clases en la universidad, su relación con Sara y el golpe que recibe precisamente por ella... Parece que, en realidad, el muñeco roto del final de la séptima campaña no es la asesina, evidentemente trastornada, o Sara, sino el propio Grissom. Y esas grietas son las que lo llevarán a dejarlo.
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