03 octubre 2012

El pavo real de la NBC

Sería divertido que, ocho años después de que "Perdidos" ayudara a ABC a salir del pozo de las audiencias en el que estaba en 2004, otra serie producida por J.J. Abrams, "Revolution", fuera de las contribuyentes a invertir por fin la tendencia a la depresión absoluta que tenían las audiencias de la NBC desde hace ya demasiado tiempo. De momento, por primera vez desde 2003, el canal es el vencedor en la preciada demográfica entre 18 y 49 años en la semana de estreno de la temporada de otoño, aunque en espectadores totales está el tercero. Aprovechando los descensos en ese sector de la audiencia de ABC y, sobre todo, Fox, que está pasándolo algo peor este año (está entrando, como se diría en la NBA, en un proceso de reconstrucción del equipo), la NBC se ha aupado a una posición que bien puede abandonar después de Acción de Gracias, pero que le da un balón de oxígeno a Bob Greenblatt, cuyo primer año al frente de la cadena no fue un éxito, que digamos (renovar "Smash" y "Grimm" no las acredita como éxitos, la verdad).

El año pasado sólo se salvó porque "The Voice" fue una revelación (que van a gastar más rápido de lo que Liz Lemon tarda en decir "Blergh") y porque emitieron la Super Bowl, pero de momento, haber estrenado antes de tiempo dos de sus apuestas más fuertes en comedia, "Go on" y "The new normal", les ha dado muy buenos resultados. La serie de Matthew Perry es la segunda sitcom nueva con más audiencia, por detrás de "The neighbors", que sólo ha emitido hasta ahora un episodio, y donde sí está habiendo una sorpresa es en el drama de los lunes. "Revolution" tuvo esta semana un 3,2 en la demo y aguantó a buena parte de la audiencia que hereda de "The Voice", así que no es de extrañar que le hayan concedido la temporada completa. ¿Tendrá aquí la NBC un "Héroes" entre manos? ¿Y logrará la serie de Eric Kripke evitar el pronunciado declive de la de Tim Kring, que aun así aguantó cuatro temporadas?

Darle la vuelta a una situación tan complicada como la que vive la NBC no es sencillo, y mucho menos si, antes de que Comcast se la comprara a General Electric,  habían estado dando palos de ciego como durante la infausta etapa de Ben Silverman. Y es complicado no sólo porque la competencia también quiere seguir atrayendo más espectadores, sino porque el panorama televisivo sigue cambiando a toda velocidad. Esta temporada, los visionados en diferido están creciendo a tal ritmo, que la supervivencia de una serie como "New Girl" va a depender seguramente de ellos, y cada vez es más difícil determinar el futuro de un título sólo al modo tradicional, aunque ése continúe siendo el método más fácil de medir. Eso sí, no todo en la tierra del 30 de Rockefeller Plaza es de color de rosa; sus comedias de los jueves no levantan cabeza ni aunque le robaran "Dos hombres y medio" a la CBS. Estas cosas llevan su tiempo.
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