14 octubre 2012

Superhéroes del country

"Revenge" + "Dallas" + un poco de "Treme" + "Smash". Esa es la fórmula con la que se ha descrito "Nashville" en bastantes sitios. La mezcla de culebrón a la vieja usanza (con familias ricas y poderosas, gente sin nada que quiere llegar a ser alguien y arribistas con ambición y poco más que eso) con el mundo de la música country (contando con todo un T-Bone Burnett para aportar las canciones originales) lleva a que la serie se explique de ese modo, pero puede también ponernos una expectativas que hay que tener cuidado de que luego no se vayan a cumplir. La premisa es bastante básica, y uno de los trucos más viejos del manual del guionista: la reina en decadencia contra la joven y pujante aspirante. En "Nashville" intentan, además, comentar en la situación actual del negocio de la música, en el que una cantante respetada y veterana como Rayna James (de la que los críticos yanquies han querido buscar inspiración en Faith Hill y Reba McIntyre) se ve apartada a un lado por su discográfica en favor de la joven Juliette Barnes, un poco a lo Taylor Swift, pero con una imagen más tipo Britney Spears, cuyo pop countryificado llega a más público y conecta con la generación que ya no compra discos.

Ese lado de la serie, un poco inevitablemente "Eva la desnudo", puede resultar el más interesante, pero aquí pasan muchas más cosas y, como todo culebrón que se precie, hay un montón más de personajes y de subtramas a las que seguir la pista, incluyendo una carrera para ser alcalde de Nashville en la que descubrimos que el rojo Florrick está de moda para las esposas de los políticos aspirantes. Como piloto, el capítulo es bastante sólido, y para los fans del género puede tener su enganche. No es de mi estilo y, además, Hayden Panettiere me da mucha pereza, pero sí que hay potencial en Rayna intentando desesperadamente aferrarse a un estilo de vida que ya es cosa del pasado. Eso sí, yo ya apuesto a que, y esto puede ser un spoiler, pone como condición a su participación en la gira con Juliette que vayan con ellos la parejita adorable del café y sus canciones tipo "Once". Y que esa camarera se convertirá en la principal amenaza para Juliette. Así es el mercado musical del consumo rápido.

"Arrow" es otra serie con un piloto bastante decente, en este caso en la línea de las historias de orígenes de un superhéroe y, más en concreto, de "Batman begins". Adapta a televisión a un superhéroe de DC, Green Arrow (o la Flecha Verde), que originalmente ya era una copia de Batman, pero el arco y la flecha lo convierten aquí todavía más en un Robin Hood moderno, un hombre con una vida privilegiada al que, un día, una tragedia le hace caerse del caballo cual San Pablo y convertirse en un justiciero que va contra todos los ricos y poderosos que se creen por encima del bien y del mal. Los seguidores de The CW ya lo vieron pasearse por "Smallville", pero parece que este Oliver Queen va a ser más torturado y serio que aquél, y se va a tomar la acción más en serio, un poco en la línea de "Nikita". Lo que lleva a preguntarse si intentarán profundizar en los personajes o harán como en esa otra serie y se lanzarán a quemar trama como si fueran a cancelarlos mañana.

La "tableta de chocolate" de Stephen Amell es prácticamente de lo único que se ha hablado de la serie (con razón), pero puede haber más cosas que nos lleven a verla que ésa. Desde luego, el primer episodio es entretenido y presenta un buen puñado de amenazas para Oliver, algunas dentro de su propia casa, y esa sensación de que se ha perdido mucho en los cinco años en los que estuvo en plan Robinson Crusoe puede darle una capa interesante al personaje. Yo no soy ninguna experta en cómics, y mucho menos en los de Green Arrow, así que estaría bien que algún lector de ellos pudiera decirme si Oliver Queen está bien trasladado a la pantalla. De momento, puede dar el mismo entretenimiento que la primera temporada de "Nikita", y eso no es algo que se pueda descartar así como así, tal y como está el panorama.

Música de la semana: Como toda buena serie de The CW, "Arrow" tiene un piloto trufado de canciones, pero qué le vamos a hacer, ninguna puede superar "We are the champions", de Queen, por muy sobreexplotada que esté y aunque casi se haya convertido en un cliché en sí misma. Y, de paso, así recordamos a Freddie Mercury en el 20º aniversario de su muerte.
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