02 octubre 2012

Un epílogo para Amy Pond

ALERTA SPOILERS: "Doctor Who" ha finalizado la primera parte de su séptima temporada, que se retomará con el especial de Navidad y, tal vez la próxima primavera, sus ocho capítulos restantes. Esta primera parte tenía como misión despedir a Amy y Rory, y si no queréis saber si su despedida ha sido a lo Martha o a lo Donna, ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Vaya por delante una confesión antes de continuar: los Pond me estaban resultando bastante cargantes desde el final de la sexta temporada. O, más concretamente, la adoración desmedida del público por ellos, una percepción probablemente impulsada por la gran popularidad que la serie adquirió en Estados Unidos a partir de la era Moffat, en la quinta temporada, cuando comenzó a emitirse allí en BBC America, en lugar de Syfy. Amy era una acompañante divertida e interesante en su primera temporada con el Doctor, pero luego perdió parte de su gancho en cuanto Rory, su novio/marido/centurión que la espera durante 2.000 años, empezó a viajar asiduamente en la TARDIS con ellos. Para cuando llegamos a la mitad de la entrega anterior, sus aventuras tenían un claro aroma a final, y estos cinco episodios se han visto como un extra. De hecho, los fans obsesionados con diseccionar cada plano de la serie han llegado a la conclusión de que, durante todos ellos, el Doctor siempre ha sabido cómo terminaban Amy y Rory y ha ido viajando atrás en el tiempo sólo para pasar más rato con ellos (algunos diálogos y expresiones de Matt Smith parecen insinuarlo también).

Esas disecciones, a veces hasta un punto enfermizo, pueden tener también parte de la culpa de que haya espectadores que crean que "Doctor Who" ha perdido capacidad de diversión y sentido de la aventura, y que lleguen a atizarle unos palos que, creo yo, son un poco desmedidos. Sí, Steve Moffat tiene la capacidad de crear misterios y atmósferas muy atrayentes que luego no se resuelven del todo bien, pero eso ya se notaba en "Jekyll", y no creo que sea muy justo encumbrarlo hasta lo indecible en la quinta temporada y luego defenestrarlo en esta última entrega. Parece que los nostálgicos de Russell T. Davies están cobrando cada vez más fuerza, y si bien no me parece bien que se desprecie su época, tampoco creo que Moffat se esté cargando la serie. Lo que sí hay que reconocer es que, efectivamente, los Pond ya no daban más de sí, y que esta despedida con los Ángeles se ha visto un poco extraña por el empecinamiento del Doctor en aferrarse a ellos. ¿Qué tiene Amy que la hace diferente del resto de acompañantes? ¿Que fue "la chica que esperó"? Tal vez, pero eso no quita que siga teniendo esa sensación extraña.

Por lo demás, los Ángeles están demasiado explotados, pero aquí tuvieron varios buenos momentos realmente inquietantes, y River (cuya línea temporal hay que renunciar a entender) también resultó efectiva, incluso aunque al final fuera el Doctor el que estaba más afectado por haber perdido a sus padres que ella. La decisión de Amy de dejarse tocar por un Ángel para estar con Rory está un poco en el punto medio de la marcha voluntaria de Martha y la forzada por las circunstancias de Rose, y corta de modo radical las ataduras que tenían con el Doctor, que les impedían vivir su vida fuera de su sombra. Siempre estaban esperándolo, como se vio en el curioso "The power of three" y su larguísima invasión de los cubos coleccionables, y estaba claro que sólo dejarían de hacerlo obligados por circunstancias de fuerza mayor. Veremos ahora cómo cambia la serie, si lo hace, con la nueva acompañante y hasta qué punto le deberá cosas a la Oswin que vimos en el inicio de la temporada.

¿Le tocará penar con la sombra de Amy y Rory, como tuvo que penar Martha con la de Rose? ¿Insuflará aire fresco a la historia, que se encamina claramente a la resolución de ese "Doctor Who?" que no dejan de repetir en casi todos los capítulos? ¿Podrá Moffat darle la vuelta a ese backlash instalado contra él? Lo sabremos el 26 de diciembre.

P.D.: Curiosamente, la reseña de "Vulture" tiene razón en una cosa: este "Angels take Manhattan" se rodó en Nueva York, pero casi no se nota. Sí, hay escenas en Central Park y Amy y el Doctor se pasean por Times Square, pero es cierto que "Daleks in Manhattan", de la tercera temporada y rodado con abundantes cromas para simular Nueva York, le saca mejor partido a su escenario (y eso que es peor episodio, a pesar de que se pueda ver por ahí a Andrew Garfield). Aunque tienen una toma con el puente de Brooklyn de fondo realmente bonita.
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