09 octubre 2012

Lo que sabe el espía

 ALERTA SPOILERS: ¿Habéis visto los dos primeros episodios de la segunda temporada de "Homeland"? ¿No? Me temo que entonces aquí no habrá nada para vosotros.

Los guionistas de "Homeland" no quieren reservarse las buenas sorpresas para el final. ¿Qué puede ser más divertido que, al final del segundo capítulo de la nueva temporada, hacer que Saul encuentre el vídeo que Brody grabó antes de su fallido atentado contra el vicepresidente? El tono de la serie cambia por completo y ya no es más o menos una continuación de donde se quedó el pasado otoño, con Brody saliendo supuestamente indemne y la única persona que estaba convencida de que era un terrorista, Carrie, fuera de la CIA y totalmente rota por ello, y por el tratamiento al que se somete para controlar su síndrome bipolar. De golpe, la verdadera naturaleza de Brody deja de estar sólo en la cabeza de Carrie, que no deja de torturarse creyendo que con él se equivocó de cabo a rabo, y confirma los peores temores de Saul. No sólo ella tenía razón, y termina expulsada como una paria de la CIA, sino que la situación es ahora bastante peor que antes porque la carrera política de Brody está subiendo como la espuma, directamente hacia la Casa Blanca.

El único camino que la serie puede seguir a partir de aquí es que Saul y Carrie se lancen a por el futuro vicepresidente, ¿pero lo harán de forma abierta y con el beneplácito de sus jefes en la CIA? ¿O tendrán que hacerlo clandestinamente, que es lo que terminó llevando a Carrie a la autodestrucción? Lo cierto es que "Homeland" continúa con su tendencia de jugar con nuestras expectativas sobre lo que creemos que va a pasar; si en la primera entrega pensábamos que Brody no sabría de las sospechas de Carrie hasta el final (y lo supo en aquel memorable fin de semana lejos del mundanal ruido), aquí nos imaginábamos que él no sería expuesto hasta el final, y ocurre, aunque a muy pequeña escala, en el segundo episodio. Además, continúan explorando los matices y las aristas de la personalidad de ambos, convertidos en los dos polos que atraen toda la historia de la serie.

Brody está cada vez más acosado por todas partes, pues todo el mundo quiere utilizar en su beneficio su posición de congresista, y ojito derecho del vicepresidente, ya sea Abu Nazir con sus planes terroristas o sus compañeros marines, que no terminan de creerse que Walker actuara solo en el atentado que cerró la primera temporada. Su vida familiar tampoco es fácil, porque su  mujer está empezando a disfrutar mucho eso de moverse por las altas esferas de la política de Washington, y yo no puedo quitarme la sensación de que Nazir no se creyó las excusas que Brody le dio tras fallar en su misión, y por eso lo vigila tan de cerca. En cuanto a Carrie, su fragilidad mental aún se ha acentuado más después del tratamiento con electrochoque. Dolida por el modo en el que la echaron de la CIA, no puede, sin embargo, olvidar que ese trabajo lo era todo para ella y que, antes de sufrir aquel monumental colapso, era realmente buena en él. Por ahora, los dos siguen caminos separados, pero no parece que vayan a tardar mucho en que vuelvan a cruzarse.

"Homeland" mantiene la tensión que tan bien supo manejar en la primera temporada, y continúa mostrando algo que era muy común en "Rubicon", y es cómo ese trabajo en el mundo de la inteligencia y de los espías mina a quienes lo desempeñan, que tampoco están libres de los politiqueos y las maniobras mezquinas por arañar un poco más de poder. El Emmy al mejor drama está en buenas manos.
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