17 octubre 2012

Un tardío reconocimiento

Cuando HBO anunció que "Treme" terminaría en la cuarta temporada (la próxima), y que ésta sería más breve, rápidamente surgieron los recordatorios de la especial relación que David Simon, el creador, tiene con la cadena; sus series no son éxitos de audiencia y tampoco suelen tener demasiado éxito en los Emmy, pero ayudan a HBO a crearse una imagen de marca (la del canal que tiene las mejores series, las más prestigiosas, las que resulta cool decir que ves). Por eso, más de una vez sus responsables han dicho que quieren seguir teniendo relación con Simon y que prefieren darle la opción de terminar sus proyectos cómo y cuándo él quiera.

Sin embargo, a veces las realidades del negocio televisivo se acaban imponiendo sobre las buenas intenciones, y nunca hay que perder que vista que las series de Simon no sólo son minoritarias, sino que muchas veces hasta tardan más de la cuenta en llamar la atención no ya del público, sino de los críticos. En alguna entrevista, el guionista ha recordado que "The Wire" fue, efectivamente, cancelada en la tercera temporada, cuando a HBO no le salía rentable dedicar varias decenas de millones de dólares (se habla de 50) a la producción de una serie que nadie sabía que existía. A los críticos estadounidenses les gustaba, pero la gran mayoría tardó un par de temporadas en subirse al carro de los elogios unánimes y, en relación a los títulos que entonces definían HBO, como "Los Soprano" y "A dos metros bajo tierra", su recepción era mucho menor.

"The Wire" tuvo al final dos entregas más porque a Chris Albrecht, jefe entonces de HBO (y ahora en Starz), le gustó las ideas que Simon le contó para ellas, pero no empezó a ganarse su puesto en las listas de la "televisión de calidad" hasta que la gente, y buena parte de la crítica, no comenzó a verla en DVD. Hay muchos más fans de la serie que la han visto en DVD que los que la descubrieron cuando estaba en emisión, y está claro que "Treme" va a seguir un camino muy parecido. Es posible que los críticos la hayan abrazado antes, pero la respuesta ante ella es menos unánime; resulta más complicada y hermética de seguir de lo que parece, a veces se pierde en sus críticas demasiado obvias de la gestión oficial de la recuperación de Nueva Orleans tras el paso del Katrina, y algunas historias no terminan de cuajar. Sin embargo, cualquiera de las subtramas relacionadas con los músicos (especialmente Antoine y Annie) y con la chef Jeannette Desautel elevan con facilidad cualquier episodio, y cuando éstos se centran en el Mardi Gras es el momento en el que "Treme" funciona a pleno rendimiento.

Pero, siguiendo los pasos de "The Wire", su audiencia es mínima y llega un punto en el que el mero prestigio (y lo que se pueda ganar vendiendo DVDs) no justifica el gasto en ella. Por eso, lo que HBO ha hecho es decirle a Simon que tiene un determinado presupuesto para rodar la última temporada, y él debe decidir si con ese dinero le da para cuatro o seis episodios. Aquí nadie se llama a engaño y todos saben lo que hay; la calidad por sí sola no es suficiente para aguantar una serie y llega un punto en el que, financieramente, hay que optar por cerrarla. La diferencia es que "Treme" tendrá la oportunidad de dar un final a las historias de sus personajes, personajes de los que yo confieso tener debilidad por Antoine y Jeannette. A ninguno de los dos les pasa nada especialmente emocionante, en el sentido de que no se ven envueltos en situaciones de vida o muerte, pero el modo en el que se desenvuelven por la vida y en el que afrontan la música y la cocina los hace muy interesantes y entretenidos de ver. Ninguno se da por vencido.
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