16 enero 2014

La ola de David O. Russell

De vez en cuando, a la academia de Hollywood le da por reconocer durante varios años seguidos a un director o un actor, y los nominan por prácticamente todo lo que hagan. Pasó con Julianne Moore, con Jason Reitman y ahora está pasando con David O. Russell, que después de conseguir que "The fighter" y "El lado bueno de las cosas" figuraran prominentemente en los Oscars de 2012 y 2013 (con las victorias de Christian Bale, Melissa Leo y Jennifer Lawrence), ha repetido la jugada con "La gran estafa americana", una de las grandes triunfadoras en las nominaciones a la 86ª edición de los Oscars. Esto ha sido una sorpresa y, al mismo tiempo, no lo ha sido, porque la película empezó a aparecer también en las listas de los críticos y en las candidaturas de los gremios, y la propia Lawrence ganó el Globo de Oro el pasado domingo, así que no es tan extraño que Russell haya continuado teniendo tanto tirón entre los académicos.

Que él vaya a subir finalmente al escenario a recoger el premio gordo está por ver, y hasta parece que no es lo previsible. "La gran estafa americana" está nominada a mejor película con las que parecen las favoritas a priori, "12 años de esclavitud" y "Gravity", y "Her", "Philomena", "Capitán Phillips", "Dallas Buyers Club", "Nebraska" y "El lobo de Wall Street", pero como de costumbre, sólo cuentan de verdad las que tengan también a su director nominado. Esos son Alfonso Cuarón, David O. Russell, Alexander Payne, Steve McQueen y Martin Scorsese, lo que no es en sí ninguna sorpresa. Ha sido en las categorías interpretativas donde ha habido algún que otro sobresalto, empezando por que "Al encuentro de Mr. Banks" se ha quedado sin las candidaturas para las que estaba claramente diseñada, y lo mismo ha ocurrido con "El mayordomo", en la que ni Forest Whitaker ni Oprah Winfrey han podido colarse.

Las nominaciones completas podéis encontrarlas en la web oficial de los Oscars, y allí podéis comprobar que los cuatro actores de "La gran estafa americana" son candidatos, y que también lo son Sandra Bullock, Cate Blanchet, Meryl Streep y Julia Roberts. Estas dos, de hecho, son de las pocas alegrías de "Agosto" y, por ende, de Harvey Weinstein, que este año ha visto cómo sus artimañas sólo funcionaban con "Philomena" y su protagonista, Judi Dench. De aquí al 2 de marzo se desempolvarán todos los chistes sobre cómo Leonardo DiCaprio, candidato por "El lobo de Wall Street", nunca ha logrado ganar (y, la mayoría de las veces, ni ser candidato), y las estadísticas que dicen que, sin estar nominada al mejor guión, "Gravity" no tiene opciones de llevarse el Oscar a mejor película (aunque "Titanic" lo hizo). Ha sorprendido que Tom Hanks no figure ni por "Capitán Phillips", aunque sí está su compañero de reparto, Barkhad Abdi, que se verá enfrente con Jared Leto por "Dallas Buyers Club". Entre esa película y "Philomena" han apartado a "A propósito de Llewyn Davis", que ya recibió un duro golpe cuando la academia descalificó sus canciones porque no eran enteramente originales.


Estas nominaciones llegan unos días después de que los Globos de Oro mejoraran notablemente su audiencia, en el segundo año en el que Tina Fey y Amy Poehler los presentaban, y de que empezaran a surgir unos cuantos artículos, como este del Los Angeles Times, que afirmaban que esa ceremonia de entrega se había convertido últimamente en algo así como el estándar con el que medir a las demás que se suceden en los primeros tres meses del año. Evidentemente, la informalidad que le da que sea más bien una cena de gala a la que muchos invitados no llegan a cenar, sino directamente a beber, contribuye a que resulte más entretenida, pero lo que bastantes críticos afirman en los últimos años es que los Oscars se han vuelto demasiado trascendentales, que se empeñan en llenar la gala de discursos y de segmentos que machacan al espectador con el mensaje de "las películas son muy importantes" y se olvidan de que la ceremonia tiene que ser entretenida también para la gente que la ve desde casa.

Los Globos y su apuesta por la calculada provocación de Ricky Gervais, inicialmente, y los Tony con el gran entusiasmo que pone Neil Patrick Harris en su presentación, le han comido mucho terreno a los Oscars como programa televisivo. Los premios de la academia de Hollywood siguen teniendo ese aura de que son los galardones más prestigiosos, los que todo el mundo quiere conseguir, pero en cuanto a espectáculo televisivo, parecen haberse dormido en los laureles de su propia importancia.
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