22 enero 2014

La serie de las revelaciones

En griego, "apocalipsis" significa "poner al descubierto", "revelación". Terminó asociada al significado de "fin del mundo" porque es como se llama el libro de la Biblia que cuenta la llegada del Juicio Final, pero su título griego original era más bien inocuo y descriptivo; "La Revelación de Juan", ya que San Juan escribe en él las visiones sobre ese momento que le fueron reveladas. Y no deja de resultar curioso que una serie cuyos personajes luchan para que no llegue el Apocalipsis haya terminado siendo la revelación de la temporada de otoño en Estados Unidos. Porque eso ha sido "Sleepy Hollow", que terminó el lunes su primera entrega con un capítulo doble que condensaba todo lo que ha hecho que fuera enormemente disfrutable desde el primer momento en el que Ichabod Crane se enfrentó al jinete sin cabeza.

En su momento ya hablamos de su principal arma de enganche, que es la relación entre Ichabod y Abbie Mills, pero no es el único factor. Esa aventura de dimensiones bíblicas, nunca mejor dicho, y en la que está en juego el futuro de toda la humanidad podría haber sido una completa mamarrachada (y aún puede acabar siéndolo) de no ser porque la mitología construida por la serie siempre afecta personalmente a los protagonistas, y porque Alex Kurtzman, Robert Orci, Philip Iscove y los demás tampoco se la terminan de tomar demasiado en serio y, al mismo tiempo, lo hacen. Para todos los personajes, este fin del mundo inminente es muy real, y los esbirros diabólicos que intentan matarlos también lo son, pero al mismo tiempo no dejan de darse cuenta de que, vista desde fuera, están envueltos en una situación que puede verse como totalmente absurda. "Sleepy Hollow" tiene esa capacidad de "Expediente X" de tratar su trama de un modo muy serio y, al mismo tiempo, reírse con ella, y es una capacidad que le permite escapar de caer en el ridículo más absoluto.

El propio Roberto Orci cuenta en este artículo la manera en la que el equipo de la serie afronta el tratamiento de esta mezcla entre la Revolución americana y las conspiranoias de sociedades secretas y profecías bíblicas, y apunta algunos detalles muy interesantes. Por ejemplo, la idea de que Ichabod se despertara en 2013 les permitía tener a alguien que vivió el nacimiento de Estados Unidos como nación independiente trasplantado a una época en la que todos los políticos están hablando constantemente de los valores americanos para justificar todo tipo de cosas. Y hacer que estuviera rodeado por personajes que no fueran blancos incrementaba todavía más el enorme salto que Crane experimentaba al pasar del siglo XVIII, en el que la esclavitud era legal y las mujeres apenas tenían derechos propios, al XXI, donde una mujer negra puede ser policía y llevar un arma.

Sin embargo, nunca permiten que el comentario social, si lo hubiera, se coma el entretenimiento, del mismo modo que "Orphan Black" no permitía que las consideraciones éticas y filosóficas sobre la existencia de clones ganaran más importancia que el periplo de Sarah en busca de respuestas sobre su identidad. "Sleepy Hollow" no tiene mayores pretensiones que divertir, y al final es lo que termina determinando que funcione. Aunque yo vería ya a Ichabod y Abbie simplemente yendo a comprar ropa durante una hora.

P.D.: En ¡Vaya Tele! hago un comentario un poco más detallado, y con spoilers, del final de la temporada, por si queréis leer algo más.
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