19 enero 2014

Sherlock y las chicas

Hay una cosa que sí puede reprochársele a "Sherlock", y es que a veces se empeña en querer ser la más ingeniosa y la más rápida, en querer funcionar a la misma velocidad a la que Holmes hace sus deducciones. Al mantener esa estructura de las aventuras de Arthur Conan Doyle, en las que el lector no tiene consigo toda la información de la que Sherlock dispone para resolver los casos, puede parecer en ocasiones que la serie da unos saltos demasiado rápidos y en los que nos deja atrás a propósito. Tal vez lo haga. También es cierto que esta tercera entrega se ha centrado en la amistad entre Holmes y Watson, más que en los casos o en los grandes villanos, y los tres capítulos han explorado, principalmente, la lealtad de Sherlock hacia su amigo y la inevitable atracción de John hacia un estilo de vida mucho más arriesgado, como quien dice, de lo que es capaz de reconocer en público. El segundo episodio, que cuenta la boda de John con Mary Morstan, es el mejor ejemplo de este enfoque que "Sherlock" ha tenido em sus nuevos capítulos, además de asentar a un nuevo personaje que puede dar mucho juego.

Mary, con ese misterio a su alrededor, forma una "tercera pata" que le da una energía renovada a la serie, y funciona especialmente bien con Holmes. De alguna extraña manera, esas dos mentes se comprenden a la primera, y el modo que tiene ella de asegurarse de que su marido y su amigo no van a perder su relación es muy entretenido de ver. Todo culmina en un tercer episodio que presenta un malo estupendo y, al mismo tiempo, cierta tendencia al dramatismo excesivo en algunos puntos, pero que termina de afianzar ese tema sobre el que ha girado toda la temporada; el hecho de que Sherlock y John harían lo que fuera el uno por el otro. La cuarta entrega se ha quedado bien preparada con esa imagen final,  y lo que nos han dejado estos tres episodios es una gran diversión. "Sherlock" siempre ha sido sumamente entretenida, y también un ejemplo de cómo el sobreanálisis puede eliminar toda esa diversión.

"Girls" también ha estrenado su tercera temporada en HBO, una temporada que parece salir un poco del tono algo más sombrío que adoptó al final de la segunda. No es que las cuatro amigas de repente sepan qué quieren hacer con sus vidas, pero hay algo más de humor en sus interacciones, y no solamente gracias a una Shoshanna que es imposible que hable todavía más rápido. La madre de Marnie, con su actitud de señora pija que cree que si niegas un problema, no existe, aporta también unos cuantos toques a unos capítulos que lidian con la abrupta marcha de Charlie y con el paso de Jessa por una clínica de desintoxicación. De hecho, Jessa bien podría ser uno de los personajes que adquiera algo más de relevancia, pues bajo su exterior de joven bohemia y cool que ha vivido todo tipo de experiencias, y que puede resultar atractiva para quien no la conozca, late alguien igual de hecha un lío y de vulnerable que todas las demás.

Esta serie siempre genera mucha controversia y mucha polémica, muchas veces totalmente externa a lo que vemos en los capítulos, así que a veces resulta complicado separar una cosa de la otra. Pero lo cierto es que sigue observando a sus personajes con la frialdad de un cirujano, y con una mirada externa realmente interesante. Lo hemos comentado en anteriores ocasiones, pero la característica más definitoria de "Girls" es como no permite que ninguna de ellas se vaya de rositas de las cosas que hacen. Las observa y las describe con una gran claridad, con todos sus defectos y sus pequeñas virtudes, y en su camimo hacia encontrar su camino en el mundo.

Música de la semana: Ya que hablábamos de "Girls", al final de su segundo episodio se escucha "Completely not me", una canción que Jenny Lewis escribió especialmente para la serie.
Publicar un comentario en la entrada