22 abril 2015

Castor contra Leda


ALERTA SPOILERS: "Orphan Black" acaba de estrenar su tercera temporada, y si no sabéis que pasó en Helsinki, es mejor que dejéis esta entrada para más adelante.

La trama de "Orphan Black" ha sido siempre bastante complicada desde el final de su primera temporada. En cuanto Sarah descubre que ella y sus hermanas son la propiedad intelectual de una empresa llamada Instituto DYAD, las ramificaciones detrás de esa, en apariencia, simple afirmación llevan a que la serie tenga una mitología que, como señalaba no hace mucho The AV Club, siempre amenaza con colapsarlo todo bajo su propio peso. Los agentes dobles, las conspiraciones y las diferentes facciones que compiten por hacerse con la investigación del doctor Duncan, artífice de los clones, pueden ser como las cabezas de una hidra, pero algo que la serie ha conseguido mantener casi siempre es el centro de atención en Sarah y sus hermanas, las clones originales del proyecto Leda.

Con ellas nos adentramos al principio en este mundo, y con ellas vamos descubriendo el entramado de ambiciones corporativas que constituyen, en gran parte, esa mitología de la que hablábamos. Es bastante curioso que, en "Orphan Black", los villanos se muevan únicamente siguiendo los protocolos de una gran empresa, y que ninguno tenga delirios megalómanos o quiera "salvar" el mundo. En realidad, lo que pretenden es conseguir un ascenso, ganar más dinero y tener un jet privado. El problema es que está dispuestos a matar por conseguirlo y, en concreto, no les importa matar a unos pocos clones a los que, en realidad, ven como cosas, y no como personas. Las mujeres del proyecto Leda se han visto acechadas y atacadas desde el arranque de la serie, y no parece que las tornas vayan a cambiar en la tercera temporada. Por qué quieren eliminarlas ahora es, no obstante, una pregunta que aún no tiene respuesta.

Hay bastantes enigmas en este primer capítulo, como qué quieren en realidad los clones del proyecto Castor, los chicos "engendrados" por el ejército, y cuyo estado mental hace parecer a Helena una persona estable y digna de confianza. Introducidos al final de la segunda temporada, parece haber un grupo de ellos que actúa por libre y que busca la investigación del doctor Duncan en manos de Cosima. Para qué, aún es pronto para saberlo. Pero si tratar de seguir el ritmo de las ramas de la conspiración alrededor de DYAD puede ser difícil, los altibajos de la relación entre las componentes del Clone Club continúan ofreciendo la mayor diversión. Además, ahora tienen a un agente en el interior de DYAD, como quien dice, con el ascenso de Delphine, que parece que va a sacrificar bastante más de lo que ella esperaba por proteger a Cosima, y tienen que seguir huyendo de quienes intentan acabar con ellas, ya sean otras facciones del instituto o los clones de Castor.

En la mitología griega, Castor y su hermano gemelo Pólux eran engendrados por Leda después de que Zeus la sedujera disfrazado de cisne. No parece que los clones masculinos y militarizados (y trastornados) guarden ningún afecto por las mujeres de Leda, que crecieron y evolucionaron en entornos controlados, sí, pero llevando vidas normales. Nunca queda del todo claro qué pretendía Duncan con el experimento (y si lo está, lo he olvidado), pero lo que sí es cristalino es el pacto de protección y amor entre todas las hermanas de Sarah. Ver las interacciones entre ellas, cómo una a veces se tiene que hacer pasar por otra, o esa versión de "Mujeres desesperadas" que habitan Alison y Donnie, es desde el inicio lo mejor de "Orphan Black", y no sólo por la clase semanal de interpretación de Tatiana Maslany en esos momentos. Son unos personajes tan bien dibujados y tan diferenciados, que la dinámica que tienen todas juntas (y con Felix y Delphine) resulta sumamente entretenida y ayuda a que entendamos qué está en juego para ellas. No son cosas, son personas.
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