27 abril 2015

Las bodas de Sansa Stark

ALERTA SPOILERS: Permitidme que, esta vez, esta entrada esté vedada no sólo a quienes no hayan visto "High Sparrow", el tercer episodio de la quinta temporada de "Juego de tronos", sino también a quienes no hayan leído "Festín de cuervos" ni "Danza de dragones". Lo siento, pero no hay otro modo de comentar a gusto ese "están arruinando la trama de Sansa" del que se quejan los lectores de los libros.

Como aperitivo del muy esperado "Winds of winter", George R.R. Martin publicó online hace tiempo un capítulo de ese libro dedicado a Sansa. La mayor de las hijas Stark no había vuelto a aparecer desde "Festín de cuervos", donde estaba de incógnito en el Valle, y no se sabía qué planes tenía Meñique para ella. Por otro lado, en "Danza de dragones" se cuenta la añagaza con la que Roose Bolton pretende legitimar su toma de Invernalia, casando a su bastardo Ramsay precisamente con una Stark. Pero como nadie sabe dónde está Sansa, y el mundo parece haber olvidado definitivamente a Arya (o cree que está muerta), Roose utiliza a Jeyne Poole, la amiga de Sansa. La disfraza de Arya y la casa con Ramsay, pero sus planes se tuercen porque Stannis Baratheon ataca el castillo (aunque el resultado de esa batalla no se sabe con certeza al final de ese libro).

Para los libros, es una línea argumental que puede funcionar; especialmente, continúa profundizando en la caracterización de Hediondo y como poco a poco va recuperando su antiguo ser como Theon Greyjoy, pero para "Juego de tronos" la serie, puede ser un problema. Para empezar, ¿quién es Jeyne Poole para los espectadores? Nadie. Su historia es, ciertamente, trágica en los libros, pero en HBO casi sólo la vimos de pasada en la primera temporada, y nada más. La Sansa de la serie, además, es un personaje más evolucionado que la de las novelas (aquí voy a decir que no he leído ese capítulo filtrado, así que no sé por dónde quiere llevarla Martin), y mantener durante mucho tiempo la tapadera de que es Alayne, la sobrina de Meñique, no funciona igual de bien en televisión. Es como el truco de las gafas de Clark Kent y Superman. ¿Sólo porque va teñida de morena nadie en el Norte va a reconocerla?

Para David Benioff y D.B. Weiss, abre un camino mucho más interesante que Meñique conspire para casarla con Ramsay. Si es parte de su venganza cpntra los Bolton por la Boda Roja, es un plan peculiar cuanto menos, pero la llegada de Sansa a Invernalia deja varias escenas que prometen grandes cosas; en concreto, ese plano de las jóvenes en el patio, que no sabemos qué pretenden (¿una de ellas era la novia de Ramsay?), y ese "el Norte recuerda" que le dice la mujer que la acompaña a sus habitaciones. Sabiendo que se avecina el asedio por parte de Stannis, que surja la posibilidad de una revuelta interna, motivada por la presencia de Sansa allí, puede elevar el interés de esas tramas.

Además, esa confluencia de personajes en el castillo lleva de nuevo a la serie a lugares y temas que ha tocado antes, algo que se hace mucho en televisión para reforzar impactos emocionales o para dar algún tipo de cierre a las historias. Aunque no lo parezca (y si las intenciones de Benioff y Weiss se mantienen), "Juego de tronos" está entrando en su recta final. Si de verdad pretenden llegar hasta la séptima temporada, y no más allá, hay que ir reduciendo la escala de la serie, en lugar de desperdigarla todavía más. Hay personajes que tienen que cruzar sus caminos (como Dany y Tyrion) y hay otros de los que tiene que apreciarse que su camino realmente va a alguna parte, que todo lo que les ha pasado vale para algo.

Sansa no puede estar más tiempo como una espectadora-prisionera del juego de tronos de otros, tiene que empezar a jugarlo. A los lectores de los libros les habrá salido un sarpullido al verla de regreso a Invernalia; para la serie, es un momento con mucho peso emocional, y que abre nuevas e interesantes posibilidades para el desarrollo de esa trama. "Juego de tronos" se debe a sí misma, no es "Canción de hielo de fuego", aunque beba del mismo manantial.
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