25 abril 2015

La paradoja del maratón de Netflix

¿Os acordáis del binge-watching? ¿De cómo se dijo que el método de Netfllix de lanzar toda la temporada completa de una serie iba a cambiar el modo en el que se ve la televisión? Hubo quien se atrevió a aventurar que hasta cambiaría el modo en el que se hace televisión (Kevin Reilly lo intentó. No salió bien). Es cierto que la entrada de la plataforma de contenidos online en la arena de la ficción televisiva ha conllevado la aparición de nuevos actores que siguen sus pasos, como Amazon o Yahoo, y también es verdad que estos nuevos proveedores han logrado plantar cara a las cadenas tradicionales en los premios, pero la cruz del modelo Netflix (que se atisbaba cuando "House of Cards" entró por primera vez en nuestras vidas) está ya convirtiéndose en algo habitual.

Esa cruz es que las series maratoneables (las que se estrenan con toda la temporada de golpe) pierden muy rápido su puesto en el zeitgeist, en la conversación del momento. Se vuelven irrelevantes casi a la misma velocidad con la que se situaron en lo más alto de la lista de títulos para ver. Ojos que no ven, corazón que no siente, que diríamos. La maniobra de Netflix de ampliar su catálogo de series propias, estrenando una nueva temporada cada dos semanas, parece haber causado una saturación que lleva más a que se vean los programas por obligación (tachándolos de una lista), más que porque tengan algo que ofrecer, o porque nos gusten. Está más relacionado con el tema de los visionados por inercia de los que hablamos hace un tiempo, pero el término purge-watching es una de las consecuencias más claras de todo esto. Hay que hacer "purga" de la pila de pendientes, y esa manera de ver las series no contribuye a que se cree una conversación sobre ellas, a que destaquen, a que creen imagen de marca, que es al final lo que se está buscando.

La famosa burbuja seriéfila ,el crecimiento exponencial en el número de series producidas y emitidas ya simplemente en Estados Unidos, obliga a que las series tengan que trabajar mucho más duro para llamar la atención, y a veces la emisión semanal de episodios puede ayudar más a ello que el lanzamiento de la temporada completa. Puede ayudar a que la serie se mantenga viva en la conversación durante más tiempo (fijaos en la omnipresencia de "Mad Men" y "Juego de tronos" durante los tres meses en los que están en antena, en lugar de sólo dos semanas, como ha pasado con "Daredevil"). Imaginad cómo sería el fenómeno de "Orange is the new black" con un capítulo nuevo cada semana que Twitter pudiera diseccionar durante los siete días de espera hasta el próximo. "Bosch", el drama detectivesco de Amazon, quizá podría haber ido generando un poco más de ruido con el paso de los episodios; el modelo del binge-watching lo ha hecho pasar mucho más desapercibido.

Sin embargo, puede ocurrir lo que le está pasando a Yahoo con la sexta temporada de "Community", y es que nadie le está prestando atención. En realidad, nadie está comentándola en Internet, cuando sus cinco anteriores temporadas eran el tema favorito de Twitter y blogs televisivos variados. El esquema de emisión es el mismo que en NBC, aunque ahora hay que ver la serie en Yahoo Screen y, paradójicamente, esa salvación de las garras de la cancelación la ha condenado al limbo de las series que se emiten sin que nadie hable de ellas en ninguna parte. ¿Habría sido diferente si se hubiera soltado la temporada completa? Habría habido un pico de interés durante la primera semana, seguro. ¿Y después?
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