15 octubre 2015

Los mafiosos de Minnesota


ALERTA SPOILERS: "Fargo" acaba de estrenar su segunda temporada, y si habéis visto qué pasa en el Waffle Hut, podéis seguir leyendo.

A veces, hay proyectos que sorprenden. El anuncio de FX de que iba a adaptar para televisión "Fargo", la película de los hermanos Coen que los había lanzado definitivamente a la fama (y los puso en el radar de los Oscar), fue recibido con esa mezcla de escepticismo, sarcasmo y, directamente, decepción que acompaña estas noticias de remakesrebote y demás nuevas versiones de títulos ya muy conocidos del cine y la televisión. Nadie espera que vaya a salir algo decente de ahí; la manera por defecto en la que se recibe a esos productos es con el hacha en alto, dispuesta a caer con la misma rapidez y eficacia con la que Lorne Malvo despachaba a sus víctimas.

Pero hete aquí que, cuando se estrenó la primera temporada de "Fargo" el año pasado, no fueron criticas feroces las que la recibieron, sino elogios encendidos. Los críticos reconocieron la inteligente manera en la que se le daba la vuelta a la trama de la cinta de los Coen, conservando su peculiar sentido del humor y la manera en la que construyen la atmósfera de sus cintas sobre criminales. También contribuyó a ello el backlash que "True Detective" estaba ya empezando a sufrir, pero eso lo dejamos mejor para otro día. Noah Hawley salía victorioso del embite de entregar algo original a partir de un remake, y los Emmy lo premiaron también en consecuencia con el premio a mejor miniserie.

Ahora, un año más tarde, "Fargo" se enfrenta a su verdadera reválida: la segunda temporada. Es el momento en el que muchas series endiosadas por los críticos sufren una dura vuelta a la realidad (de nuevo, ahí está "True Detective"), en la que se descubre que el emperador, en realidad, va desnudo y que la serie no es para tanto. Sólo llevamos un capítulo, pero es posible que "Fargo" pueda entrar en el grupo de las elegidas que sortean ese campo de minas. Su idea de irse al pasado, a finales de los 70, y contar un caso en el que trabajó el padre de Molly Solverson le facilita no sobreexplotar a los personajes que funcionaron en la primera temporada, aunque el tono siga siendo el mismo.

O casi el mismo. Esas pantallas partidas y algunos de esos diálogos parecían sacados de una película de Quentin Tarantino (igual es la época), pero sólo a "Fargo" se le ocurriría homenajear a "Encuentros en la tercera fase" e incluir, además, un ovni. Hay mafiosos en guerra contra sí mismos y contra otros mafiosos, hay policías que sólo quieren llevar una vida tranquila y ver cómo su mujer se recupera de su cáncer, y hay, por supuesto, tipos normales con una inteligencia muy justita, lo que les lleva a hacer muchas tonterías en las que sale herida mucha gente. En ese aspecto, "Fargo" y "Justified" son primas hermanas.
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