18 octubre 2015

Los que nunca se fueron

A veces, hay series que deciden dar un giro de 180º a sus tramas y sus personajes en la segunda temporada. Se presentan de una manera en su primer capítulo pero, cuando llegan al final de su entrega inicial, esa historia ya no da más de sí, o a la serie ya no le interesa de la misma manera, así que se opta por contar otra en la segunda temporada. "The Leftovers", uno de los estrenos más controvertidos del año pasado por la manera en la que dividió a los críticos, especialmente por su propósito de adentrarse de lleno en la tristeza, el desconcierto, la rabia y la falta de horizonte existencial que podía producir asistir, de golpe, a la desaparición de toda tu familia. "Desvanecerse en el fino aire" es una expresión inglesa (to vanish in thin air) que resulta muy aplicable aquí, y de forma literal.

Si, de repente, un 2% de la población mundial dejara de estar ahí, es bastante comprensible que hubiera un surgimiento de las paparruchas proféticas, de las sectas más o menos religiosas y de los "videntes" con pocos escrúpulos y muchas ganas de aprovecharse de la necesidad de encontrar respuestas de los restantes, de los leftovers, los que se quedaron "abandonados" en la Tierra en lugar de "ascender", si es que los que desaparecieron realmente fueron "tomados" por Dios. ¿Pero qué pasa si hay un lugar en el que nadie se desvaneció? ¿Cómo viviría la gente allí? ¿Y cómo serían vistos por los demás, por la gente que o perdió a alguien o conoce de cerca a vecinos, amigos y familiares que sí lo perdieron?

Esas preguntas parecen impulsar la segunda temporada de "The Leftovers", que se inicia con una escena sin diálogos que parece un descarte de "En busca del fuego", y de la que Damon Lindelof habla en esta entrevista. Es de suponer que esa escena acabará teniendo más sentido conforme avancen los episodios, pero es nuestra primera presentación de Jarden, ese pueblo de Texas en el que nadie desapareció, y donde la nueva familia formada por Kevin y Nora se muda para intentar un nuevo comienzo. La idea del reinicio del que muchos periodistas han hablado al referirse a la segunmda temporada de la serie parece aplicarse más a los nuevos Garvey que a "The Leftovers" en conjunto. Tal vez el duelo intenso y ensordecedor no ocupa tanto el centro de las historias, pero sigue habiendo cosas y comportamientos que no encajan.

Los Murphy, por ejemplo, son un interesante grupo de nuevos personajes. Parecen ejemplificar el estado mental de los habitantes de Jarden, y también parecen representar algo común cuando se produce una tragedia: nunca sabes a quién le va a tocar. Es aleatorio y pocas veces hay una explicación plausible y razonable. Y el momento "Picnic en Hanging Rock" de ese primer capítulo parece ir por ese camino. Si no se habla sobre la Partida Repentina, ¿se aparta a los fantasmas de que pueda volver a pasar? ¿Desaparece un problema sólo con ignorarlo? ¿O con pretender solucionarlo a cañonazos?

He de decir que yo no seguí la primera temporada de "The Leftovers". Vi fragmentos sueltos y "Guest", el estupendo capítulo dedicado a Nora Durst, pero el principio de la segunda entrega tiene un aura perturbadora, extraña, y el intento de Kevin y Nora por volver a empezar ha conseguido picarme la curiosidad para prestarle una atención más detallada. En Jarden todo parece ir bien superficialmente, pero está claro que no es así.

Música de la semana: La Comic-Con de Nueva York se celebró el pasado fin de semana y, entre los avances que se vieron en ella, figura uno muy breve de la segunda temporada de "Daredevil", integrado en un vídeo con los mejores momentos de la primera. El trailer utilizaba de banda sonora una potente canción del dúo Royal Blood, el tema que los dio a conocer: "Out of the black".
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