18 junio 2006

Un caramelito



No es de extrañar que "Hard candy" fuera la gran triunfadora del último Festival de Cine Fantástico de Sitges. En un festival que parece que recupera las señas de identidad que lo hicieron imprescindible antes de la pretensión (errónea, a mi parecer) de convertirlo en un festival más al uso (con nuevo nombre, Festival de Cine de Cataluña), esta fábula envenenada de tensión creciente y recursos videocliperos representa muy bien una apuesta por un género fantástico y de terror menos explícito, más mezclado con otros géneros, y que lo fía todo al "juego" y la tensión psicológica.

No vamos a retomar el tema de Caperucita Roja, que ya se ha tratado profusamente y que queda claro desde el mismo cartel de la película, pero es interesante apuntar que Hayley, la protagonista, es un personaje maquiavélico y ¿malvado? que recuerda a los jóvenes sádicos, y también con cara de buenos, de "Funny games". En "Hard candy" sabemos, o intuimos, la razón por la que ella se comporta así con Jeff, pero su personaje es un misterio desde el principio hasta el final de la película, como si fuera una encarnación de todas las víctimas que se lanza a buscar venganza. Tal vez por eso es tan inquietante.

El gran descubrimiento de la película es, desde luego, Ellen Page, joven actriz canadiense que, antes de ser Hayley, había participado en "Wilby Wonderful", y para la que el filme ha sido su pasaporte al estrellato gracias a esa peculiar mezcla de inocencia y seducción adolescentes y mente retorcida e inteligente. Por lo pronto, aún se la puede ver en nuestras pantallas como Kitty Pryde, la mutante que atraviesa las paredes y flirtea con el Hombre de Hielo en "X-Men: La decisión final", y está confirmada su participación en "An American crime", otra historia malsana, en la que compartirá pantalla con Catherine Keener, y que se centra en un ama de casa del Medio Oeste estadounidense que tuvo a una adolescente encerrada en su sótano durante los 60.

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