08 mayo 2007

El contubernio

Hay que ver lo que nos gustan las conspiraciones (y no estamos hablando de ciertos acontecimientos recientes). Frente a explicaciones sencillas que se ajustan y solucionan perfectamente los enigmas que se nos presentan, preferimos otras más rebuscadas y espectaculares que también pueden ser válidas, pero cuya plausibilidad es dudosa, cuanto menos. Sin embargo, las conspiraciones se han puesto a la orden del día en las series, y hasta las producciones españolas se han contagiado (esa sensación me dio, ayer, "Círculo rojo", que parece un remedo de "Motivos personales" con dos o tres Lydias Bosch en lugar de sólo una). Cierto es que una buena conspiración queda más aparente, pero, ¿a qué precio?
Las manipulaciones en la sombra, orquestadas por un misterioso grupo de gente muy poderosa, quedan muy bien mientras se sugieren o se intuyen. La conspiración entre el Gobierno y los extraterrestres de "Expediente X" era estupenda al principio, cuando Scully todavía espiaba a Mulder para sus jefes , Garganta Profunda pasaba información, y advertencias, a éste último y el Fumador apenas era más que un rastro de humo en el despacho de Skinner. Si la luz empieza a entrar en ese reino en sombras, más vale que sea realmente espectacular para soportar todas las expectativas que los espectadores hemos puesto mientras nos imaginábamos de qué iba todo.
"Prison Break", "24", "Perdidos", "Jericho" (por lo que tengo entendido), "Héroes", las difuntas "Invasión" y "Day Break"... En todas hay conspiraciones y misterios enrevesados, algunos mejor llevados que otros, o menos increíbles. La moda por seguir un éxito, la época compleja que nos ha tocado vivir (que, curiosamente, "fomenta" películas muy maniqueas, pero series con un montón de tonalidades de gris)... No sé a qué se deberá esta concentración de historias conspiranoicas, algunas con reminiscencias de otras épocas muy aptas a los contubernios como los 50 y los 70, pero está claro que juegan con elementos muy atractivos. No obstante, éstos son, a laz vez, una bomba de relojería. La curiosidad por ver cómo se desenvuelve el misterio puede tornarse en desinterés si este no consigue engancharnos. Aunque a todos nos gusta desmontar la teoría de la "bala mágica" sobre el asesinato de Kennedy.
Publicar un comentario