09 mayo 2007

Polis y cacos

No sé si alguno recordáis "Policías", una serie que Antena 3 emitió hace algunos años y que seguía a los agentes de una comisaria de una ciudad. Como en toda serie española, la duración de sus capítulos era excesiva y había tramas muy culebroneras para intentar enganchar al mayor sector de la audiencia, pero tenía algunas cosas que no estaban mal, como las investigaciones del comisario y su compañero, Ruso, que solían durar toda la temporada (y que los guionistas tiraban por la borda al involucrar por sistema a hijas, novias y amantes de los agentes con los mafiosos o asesinos lunáticos de turno). Ayer, viendo el primer capítulo de "Cuenta atrás" (producida también por Globomedia), la serie de Antena 3 me vino un par de veces a la memoria, sobre todo en la escena inicial, que nos muestra a parte del equipo de Corso en la escena del crimen en plena plaza de Chueca.
Las series de policías no tienen por qué partir de una premisa muy original, o aturdirnos con efectos especiales y mostrarnos al detalle cómo una bala perfora un pulmón, para que estén bien. Por lo general, si el caso que investigan los protagonistas nos intriga, nos quedaremos a verla, y si los personajes nos gustan, ya nos ha enganchado ("The Closer" es un ejemplo). Es cierto que "Cuenta atrás" se sale de los cánones típicos a los que estamos acostumbrados en la ficción española, aunque tampoco inventa la pólvora. Como muy bien se recuerda en Enciende y vámonos, en los 80 en España ya tuvimos "Brigada central", con Imanol Arias, y el truco de las "30 horas antes", y empezar el episodio por el final, es muy habitual en "Galáctica", en "Alias", e incluso "Perdidos" lo hizo en el episodio de la semana pasada, en el que los flashbacks se referían a unos días antes, y no al periodo anterior al accidente del avión.

Dicho esto, las peripecias de Corso y su equipo resultaron ser muy entretenidas. Hay un evidente esfuerzo por dotar a cada episodio de ritmo y tensión, por cuidar mucho la producción, y no aspira a nada más que eso, lo que es muy de agradecer. Dani Martín nunca me ha hecho mucha gracia como actor, así que ése es un hándicap que nunca podré superar, pero el resto del equipo está muy bien elegido (y ya se nota la tensión sexual no resuelta entre Corso y Leo, el personaje que interpreta Bárbara Lennie). La única pega es que, si bien ir detrás de "House" puede favorecer una mayor audiencia, con lo que Cuatro nos cruje a anuncios y a promociones infladas, la serie empieza muy tarde. No os digo más, que no me quedé a ver el segundo episodio, que al día siguiente hay que madrugar.
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