26 mayo 2007

V de Verónica

(ALERTA SPOILERS: "Verónica Mars" se ha acabado. Y si no queréis estropearos la diversión de ver estos dos capítulos finales de la tercera temporada, convertidos a la fuerza en los últimos de la serie, no sigáis leyendo.)

¿Os imagináis a Vinnie Van Lowe como el nuevo sheriff de Neptune? ¿Qué truco se sacará Verónica de la chistera para librar a su padre de los cargos de destrucción de pruebas, pruebas que, por cierto, confirmaban su allanamiento en casa de los Kane? ¿Adónde llevará a Logan su lado autodestructivo? ¿Volveremos a ver en acción a la sociedad secreta del Castillo? ¿Utilizará Weevil la máquina reprogramadora de tarjetas de débito? Preguntas, eso es lo que nos deja el final de "Verónica Mars", un final de temporada en toda regla que fue un órdago de Rob Thomas a The CW, órdago que terminó perdiendo. Sí, sí, todos hemos oído la cantinela de que, hasta el 15 de junio, la cadena no adoptará una decisión definitiva, pero tanto rumor, tanto parón en el que un reality show ocupaba su horario, tanto bandazo creativo buscando nuevos espectadores, hacen que debamos decir adiós a la detective privada más joven de Neptune, y futura becada en la academia del FBI en Quantico.
Estos dos últimos episodios hacen bueno el título del final, "The bitch is back" (la zorra ha vuelto), porque regresan a lo mejor de la serie, una Verónica dolida buscando venganza, y administrándola a discreción. Aunque son dos capítulos sueltos, uno va llevando de manera natural al otro, y esa frase que piensa Verónica al entrar en la cafetería el día después de que todo el mundo haya visto su vídeo erótico ("Estoy de vuelta en el instituto") expresa perfectamente la sensación que deja el final, y lo que podría haber sido esta tercera temporada si hubieran seguido una línea coherente desde el principio, manteniendo esos toques noir que hicieron destacar a la serie desde sus primeros episodios. La lucha de clases en Neptune creaba siempre los conflictos más interesantes, sobre todo porque Verónica se veía atrapada en medio y todo el mundo intentaba obligarla a elegir bando. Por mucho que ella siga siendo ingeniosa y divertida, y por mucho que la relación con su padre siga siendo de las mejores de la televisión, si los misterios no la afectan personalmente de algún modo, la serie pierde fuerza.
Por eso es frustrante que Thomas y compañía se guardaran lo mejor para el final y nos hayan dejado entrever una cuarta temporada que tenía muy buena pinta, y podía haber cerrado dignamente la serie (por cierto, qué gran recordatorio de la primera temporada con el regreso de Jake Kane y Clarence Wiedman, y el gran cuadro de Lilly). Y como despedida final, os dejo, vía The TV Addict, este "gracias y adiós" de The CW a la serie. Ya sé que es un poco fariseo viniendo por parte de la cadena que la ha cancelado, pero lo cierto es que una buena promo. We'll frakkin' miss you, V.

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