07 abril 2009

Viaje a las estrellas

La resurrección de la franquicia de "Star Trek" está a punto de desatar todo su poder de marketing sobre nosotros. En realidad, no se estrena hasta mayo, pero los goteos de los pre-estrenos por todo el mundo empiezan a asomar por los medios y las webs dedicadas tanto al cine como al famoseo surtido (el primero, en Sydney). La vuelta al principio que pretende J.J. Abrams (fan confeso de "La guerra de las galaxias") intenta, como ocurre con todas estas franquicias, contentar a los fans de siempre y atraer a nuevos seguidores, una tarea que está condenada a fracasar. Te obliga a quedarte en un término medio que, muchas veces, no convence ni a unos ni a otros.

Lo más curioso de todo es que las 11 películas y las seis series que ha dado al mundo la idea original de Gene Roddenberry tienen como germen una producción para televisión que sólo duró tres temporadas, entre 1966 y 1969, en pleno apogeo de la carrera por llegar a la Luna. En esa primera emisión en la NBC, "Star Trek" tenía unas audiencias digamos que discretas, y sobrevivió con más pena que gloria en ese aspecto hasta que fue cancelada. El estatus de serie de culto y fenómeno pop total no llegaría hasta que no pasó a sindicación, ya en la década de 1970, y su primera película no se estrenaría hasta 1979, a rebufo del éxito de "La guerra de las galaxias" y dirigida por un hombre de prestigio, Robert Wise (que venía, por cierto, de dirigir un peculiar thriller psicológico, "Las dos vidas de Audrey Rose"). A los fans, la entrega cinematográfica que más les convence es la segunda, "La ira de Khan", tal vez porque tiene un aire muy "El Imperio contraataca" (que es la mejor de "La guerra de las galaxias").

Las películas mantuvieron la saga con vida durante los 80 hasta que llegó "Star Trek: La nueva generación", en 1987, que con 7 temporadas se convirtió en la serie de ciencia ficción más longeva de la televisión estadounidense, junto con sus spin-offs "Voyager" y "Espacio profundo 9" (hasta que "Expediente X" y "Stargate SG-1" la superaron), y la que inició la tendencia de proyectos desarrollados originalmente para su pase sindicado, que siguieron luego "Xena, la princesa guerrera", "Hércules" o "Los vigilantes de la playa". Con todo esto, asomarse incluso aunque sea a 10 minutos de la serie original puede sorprender, y no sólo por el look, eminentemente sesentero (y la pinta de chuloplaya de William Shatner, reconocedlo), sino por su optimismo y su mensaje de tolerancia y convivencia entre todo el universo.

No obstante, mi primer contacto con la saga trekkie es con las películas de los 80, con esos uniformes rojos, esas dudas existenciales de Spock y esas idas de olla que incluían hacer a la Enterprise viajar al pasado (a los 80, claro) para conseguir una ballena azul, extinguida en el futuro, y que es la única que puede comunicarse con una extraña nave extraterrestre. Pero yo soy más de Han Solo que de James Tiberius Kirk.
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