18 junio 2011

El factor de enganche

"Veo tal serie y me parece muy buena, y veo que está bien escrita y bien interpretada, pero no me engancha". Seguro que habéis repetido eso con muchas series de las que todo el mundo os recomienda. "Me gusta, pero no me engancha". La necesidad de ver otro capítulo una vez has terminado el que estabas viendo nos indica que estamos enganchados a esa serie en concreto y, para muchas personas, es sinónimo de que están ante una gran serie. Todas quieren aspurar a fidelizar de ese modo al espectador, buscando engancharlo y crear en él el sentimiento de "tengo que comprobar cómo va esto en el siguiente episodio". Las buenas series lo pueden lograr sólo por cómo cuentan la historia y por los personajes que han construido, y también pueden optar por encadenar un cliffhanger detrás de otro.

No todas las que siguen esa táctica pueden considerarse "buenas", dentro del canon crítico que queramos seguir, pero si además tienen calidad, estamos ante un diamante en una pila de carbón. La táctica de "Alias" de acabar los capítulos con el principio de la siguiente misión de Sydney llevaba a que estuvieras ahí, listo para ver la continuación y para comprobar como nuestra espía favorita podía salir del lío en la que la metían en el último minuto. Quienes siguen "The vampire diaries" se enganchan enseguida por esos mismos cliffhangers sin descanso, una táctica que "Juego de tronos" ha empleado también en la mitad final de la primera temporada. Sin embargo, no tienes por qué engancharte nada más empezar a una serie para que te guste, y no hay nada malo en creer que son buenas sin sentirte un yonki que necesita su próxima dosis.

Con "Battlestar Galactica", yo necesité cuatro episodios para engancharme y hacer mini-maratones. La miniserie y los dos o tres primeros me gustaban y creía que estaban bien, pero la adicción se fue generando poco a poco y explotó algo más tarde. Aunque mucha gente no lo ve claro, "The Wire" puede tener también un alto potencial de enganche. Lo suyo no son los cliffhangers, sino que, con el paso de los episodios, vas viendo que todas las piezas que te presentaron inicialmente empiezan a confluir, y no puedes parar hasta que no ves qué pasa cuando lo hacen. Ese enganche no es como el de la primera temporada de "Prison Break", que está motivado por cómo todos los planes deben superar 1.001 obstáculos, ni como el que pueden provocar algunas comedias (como la segunda temporada de "Cómo conocí a vuestra madre"), cuya razón de existir se encuentra en lo graciosos que sean sus chistes y en nuestra aceptación de sus personajes.

Uno, a veces, puede engancharse a cosas que, a priori, no son susceptibles de ello, y también depende a veces de circunstancias completamente externas y ajenas a los elementos que componen la serie. Y las razones de esa adicción muy pocas veces serán intelectuales.
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