05 junio 2011

Magneto Bond

Las cuatro películas producidas hasta ahora sobre los X-Men (o la Patrulla X, como los he conocido yo toda la vida) pecan exactamente de lo mismo: la trama va muy rápido y hay muchos personajes, lo que deriva en que algunos estén desdibujados y ciertos conflictos no terminen de presentarse bien. A pesar de eso, las dos primeras eran muy entretenidas y se las arreglaban para, por lo menos, conseguir que uno de los mutantes tuviera un poco más de peso y fuera más relevante que los demás. Lobezno y Jean Grey, por ejemplo, lograban cosas interesantes en medio del enfrentamiento continuo entre esos dos viejos amigos que son Charles Xavier y Magneto, pero un conflicto tan interesante como el de Pícara y su condenación a no poder sentir nunca ningún tipo de contacto, como no sea para matar o para apropiarse de los poderes de alguien, se perdía en medio de la acción, las explosiones y los planes para dominar el mundo.

Los X-Men también han sido, desde su nacimiento, unos de los superhéroes más fascinantes. Aparecieron en EE.UU. en 1963, en pleno auge del movimiento por los derechos civiles de la minoría negra y en el mismo año en el que se celebró la famosa marcha sobre Washington y Martin Luther King pronunció aquel discurso que empezaba con "Tengo un sueño". Los mutantes eran una evidente metáfora de todo lo que estaba ocurriendo en el país, incluyendo la dicotomía de la comunidad negra entre el uso de la violencia o la resistencia pacífica para conseguir que el Gobierno estadounidense reconociese sus derechos y los equiparase a los de la mayoría blanca. La dialéctica entre querer ser aceptado o explotar las diferencias y hacer pagar a los que son "normales" es el impulso detrás de las acciones de Xavier y de Magneto. Cada uno ve el mundo de un modo distinto y, como tal, acaban tomando caminos separados.

"X-Men: Primera generación", la película de Matthew Vaughn que debe relanzar la franquicia, cuenta justo esa historia; cómo Charles Xavier y Erik Lehnsherr asumen lo que son, controlan sus poderes, unen sus fuerzas por un objetivo común y al final, una vez que lo consiguen, se separan otra vez y se convierten en el Profesor X y Magneto. Y en realidad, es éste último el verdadero protagonista de la cinta, gracias a un magnético (nunca mejor dicho) Michael Fassbender que saca todo el provecho a unas escenas iniciales en las que parece más un James Bond de la vieja escuela, pero con superpoderes. De hecho, si la película hubiera sido sólo esa primera parte con Erik poniendo las primeras piedras de lo que será después, yo la habría visto sin ningún problema. Pero eso sólo es el principio. El malo oficial, además, es otro, un megalómano de libro como Sebastian Shaw, que permite que el guión juegue con el telón histórico de la Guerra Fría y la crisis de los misiles de Cuba.

Ese Magneto antes de ser Magneto es lo mejor de la cinta, eso y su amistad con Xavier, y el resto recuerda mucho a la primera película dirigida por Bryan Singer, de la que se adueñaba sin esfuerzo el Lobezno de Hugh Jackman (hay, además, un par de breves homenajes a esa primera cinta). Hay acción, hay personajes desafortunadamente diluidos (Mística, en este caso), algunos buenos toques y la promesa de que la secuela puede estar hasta mejor, una vez que ya conocemos a todos los implicados. Oh, y resulta muy curioso encontrarse ahí a Alex González, que no dice ni una sola palabra, pero al que presencia no le falta.

Música de la semana: Uno de los acontecimientos cinéfilos en Internet de esta semana ha sido el primer trailer de la versión de David Fincher de "Los hombres que no amaban a las mujeres" (llamada en Estados Unidos "The girl with the dragon tattoo"), sobre todo porque inicialmente se filtró uno red band (es decir, no recomendado para menores de 18 años) que parecía completamente pirateado, y al día siguiente ya apareció el oficial. Esto llevó a especulaciones de todo tipo sobre si era una maniobra publicitaria de la distribuidora que no han llegado a ninguna conclusión. Lo único seguro es que, de momento, la película pinta bastante bien, con el toque Fincher y unos Daniel Craig y Rooney Mara que también parecen dar el tipo. La canción que se escucha en el trailer es otra versión, una que Trent Reznor y Karen O han grabado de "Immigrant song", de Led Zeppelin. En Navidades veremos cómo ha salido este invento.
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