25 junio 2011

Michael Westen y John Luther

Un nuevo día. Con ese eslógan se promociona la quinta temporada de "Burn notice" en su web, resumiendo perfectamente las posibilidades que se abren ante Michael. Está muy cerca de conseguir lo que quiere, o lo que él cree que quiere, y debería estar contento. ¿Pero lo está? El creador de la serie, Matt Nix, afirma en esta entrevista que ése, precisamente, va a ser uno de los temas de la temporada, que los personajes no están seguros de lo que quieren y que la nueva situación que se plantea para estos capítulos puede no resultar tan ideal como parece. En parte, lo que pasa es que Michael ya no es el mismo que empezó la serie en la lista negra y confinado a Miami, y a lo mejor no ha tenido eso en cuenta al seguir persiguiendo el mismo objetivo que tenía al principio.

Como resultado, parece que "Burn notice" va a cambiar ligeramente su modo de actuar, porque sus cuatro personajes principales van a tener que lidiar con la posibilidad de hacer realidad sus deseos. Sin embargo, lo que va a mantenerse igual es la acción, las operaciones encubiertas de Sam, Fiona y Michael, las explosiones y los comentarios irónicos sobre los métodos empleados por los espías, y espero que también algún que otro caso de ésos a lo "El equipo A". El nuevo añadido, Max (o Grant Show ya lejos de sus días en "Melrose Place") promete algunos momentos divertidos a costa de Michael, pero está claro que es esa disfuncional "unidad" familiar alrededor de Westen la que mueve la serie, y por la que resulta tan entretenida de ver.


Con "Luther" siempre he tenido dudas sobre cómo debía verla. Su personaje central, carismático y lleno de demonios, y la complicada relación que mantiene con la brillante, retorcida y peligrosa Alice Morgan son, desde luego, sus puntos más fuertes, la columna vertebral sobre la que descansa toda la serie. Pero los casos que Luther debe investigar, siempre alrededor de psicópatas tan listos como él y todavía más retorcidos y enfermos, han terminado por resultarme artificiosos. Y no sólo por los asesinos, sino por todo el rollo de "policía rebelde vigilado por los jefes y que resulta tóxico para sus compañeros". Esta segunda temporada, a pesar de tener que lidiar con algunas cosas que pasaron al final de la primera que introducen algunos cambios, básicamente va a estar protagonizada por esos psicópatas y va a seguir ese mismo esquema, y ya no me convence.

Desde luego, la evolución de la relación con Alice va a ser interesante, pero el resto de la serie ha dejado de interesarme. Parece que los cuatro capítulos se van a dividir en dos casos (el primero es el del teatral Sr. Punch) y que la carrera de Luther va a estar otra vez en la cuerda floja (supongo que su vida, también, hasta cierto punto). Para los que continueis con ella, esa estructura seguramente aportará cosas distintas, y me imagino que ver el duelo entre Idris Elba y Ruth Wilson continuará siendo lo mejor de "Luther", pero yo ya no estaré ahí para verlo.
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