01 junio 2011

El rey del cliffhanger loco

George R.R. Martin no puede negar que se pasó una década trabajando como guionista de televisión. Cualquiera que empieza a adentrarse en la saga de "Canción de hielo y fuego" nota enseguida que cada capítulo, que va siguiendo el punto de vista de uno de los personajes, suele terminar en un cliffhanger, y que lo peor es que éstos no se resuelven en el siguiente capítulo, no. Jon puede acabar colgando del Muro, que no sabrás que pasa con él hasta que no te hayas leído dos capítulos de Sansa, uno de Ned, otro de Tyrion y dos de Davos, por ejemplo. Y entonces sí, te contará cómo ha seguido la historia de Jon, pero la terminará con otro cliffhanger, esta vez muy loco, que no se continuará igual hasta dos libros más tarde. Porque Martin no sólo usa unos cuantos trucos de sus días de guionista para mantenerte enganchado a la historia, sino que en cuanto coge carrerilla, se convierte en el rey del WTF continuo (o el PQC continuo, como dice Rosa Belmonte).

No es extraño que, en cuanto la serie de "Juego de tronos" ha llegado al sexto-séptimo episodio, todos tengamos la sensación de que ahora sí es de verdad. Al igual que ocurre en el libro, la fase de presentación es muy larga; hay muchos personajes, mucha historia pasada que explicar y mucha colocación de piezas que tiene que estar bien asentada para que luego la trama pueda echar a correr como alma que lleva el diablo. Y a fe que lo hace. Se suceden las revelaciones como una cascada de fichas de dominó, revelaciones que, gracias a esa labor previa de construcción de su mundo, llevábamos tiempo esperando en algunos casos, otorgando a veces una interesante sensación de inevitabilidad y fatalidad a algunas de las historias que Martin maneja De hecho, diez episodios para la primera temporada parecen pocos, aún más si pretenden mantener esa duración para la segunda entrega, porque algunos aspectos igual necesitarían un poco más de tiempo para resultar más efectivos.

En los tres libros que he leído de la saga, Martin se guarda ases en la manga que te saca cuando menos te lo espera, pero no se puede decir que no te avise. Va dejando insinuaciones aquí y allá de que algo tremendo puede ocurrir, aunque ya se las apaña para que, cuando finalmente tiene lugar, te sorprenda igualmente. "Tormenta de espadas" contiene golpes de efecto así sin parar desde cierto momento a mitad del libro, y termina con un epílogo que ya es el más difícil todavía. Si la serie alcanza ese punto de la saga, tengo mucha curiosidad por ver cómo lo solventan. Conforne la primera temporada se acerca al final, "Juego de tronos" va adquiriendo más peso, y su cierre dará la medida de hasta dónde pueden llegar más adelante.

Si os gusta la serie y/o los libros y habéis visto hasta el sexto episodio (y si os manejáis con el inglés), os recomiendo que escuchéis el podcast especial que "Talking TV with Ryan & Ryan" dedicaron a la serie hace poco. Tocan algunos temas muy interesantes no sólo sobre el modo en el que D.B. Weiss y David Benioff han adaptado el libro, sino también sobre la recepción entre el público y un poco sobre las audiencias, que sin ser estelares se han mantenido sólidas y, de hecho, han ido creciendo semana a semana. Por un momento, y después de los finales de algunos capítulos, casi me gustaría estar viendo la serie sin haber leído nada de "Canción de hielo y fuego", sólo para poder disfrutar de esos cliffhangers sin saber qué pasa después.
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