28 junio 2011

El tiempo pasa en Bon Temps

Abandoné "True Blood" en el primer capítulo de la segunda temporada. No fue premeditado, ni cuestión de un ultimátum en plan "si este episodio no me gusta, lo dejo". No pude superar la pereza de ver el segundo, y hasta hoy. Sin embargo, siguiendo esa tendencia que ni yo misma comprendo de leer sobre series que no veo, he ido manteniéndome al tanto de lo que se escribía sobre ella y de las reacciones de sus fans. A grandes rasgos, sé qué ha pasado con gran parte de los personajes, por lo que ver el estreno de la cuarta temporada (preestreno en España, que Canal+ no la emite hasta septiembre) no era una tarea tan ardua como podría parecer. De hecho, me sorprendió lo bien que podía seguir en general las tramas, y me imagino que, si continuara viendo la serie, terminaría de conocer a los personajes nuevos que me resultaban totalmente ajenos.

Dudo que lo haga, pero lo curioso es que me ha recordado no sólo lo ciclotímica e hiperactiva que puede llegar a ser, sino lo divertida que es cuando no se le va la pinza con giros extraños. De hecho, si algún día HBO decide hacer un spin-off, en webisodios o como sea, centrado en el Fangtasia y en el dúo Pam-Eric, sería la primera en verlo. Había olvidado lo tremendamente divertida que es ella con su pose de perdonavidas y sus one-liners, y Eric es mucho más interesante que Bill simplemente mirando a una cámara de televisión (esa escena en paralelo entre los dos, por cierto, es estupenda). Desde la primera temporada, he descubierto que han encontrado el modo de autoparodiarse y bromear consigo mismos (hay un par de frases de Sookie al principio muy claras en ese aspecto), y aunque siga sin encontrar la necesidad ni el interés de subirme de nuevo al carro, comprendo por qué, para muchos, el verano no empieza hasta que no regresa "True Blood".

Teniendo en cuenta que la principal razón para ver este primer capítulo de la cuarta temporada era el preestreno en pantalla grande que organizó Canal+ en Madrid, lo cierto es que la serie luce realmente muy bien en un cine (merece nominaciones técnicas a los Emmy como la que más), y también casi había olvidado que, si por algo destaca "True Blood", es por tener una gran banda sonora, que Nathan Barr construye con cuerdas y piano y que logra una atmósfera entre romántica, inquietante e irreal que es una pena que luego no se corresponda más a menudo con lo que ocurre en cada episodio. Y luego, de remate, se permiten que en los créditos finales suene esta versión de "She's not there", de The Zombies, a cargo de Nick Cave y Neko Case (sí, "Glee" también hizo versión de esta canción. Es lo mismo, pero no es igual).
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