07 diciembre 2011

La maldición de la eterna juventud

Estrenarse con una obra, o un par de obras, que despiertan mucho interés y expectación por ver qué hará su autor después no siempre es bueno. Andrew Niccol llegó a finales de los 90 con "Gattaca" y con el guión de "El show de Truman", y da la sensación que todo lo que haga después (y ya ha hecho unas cuantas cosas) nunca va a lograr medirse en igualdad de condiciones con esas dos películas (y ahora ha caído presa de las adaptaciones de libros de Stephenie Meyer con "The host"). "Gattaca" ha terminado ejerciendo una curiosa influencia sobre buena parte de la ciencia ficción posterior, al menos en el aspecto estético, con su historia de astronautas y ADN perfecto contada en medio de escenarios y vestuarios de los años 40 ("Caprica" le debía mucho, por ejemplo), y su sombra se nota también en "In time", la última cinta de Niccol, que cambia una sociedad obsesionada por la genética por una obsesionada con la juventud y, en concreto, con el tiempo.

De hecho, la metáfora entre el uso del tiempo como moneda de cambio y el sistema capitalista es evidente desde el principio, y también lo son los dejà vús a "La fuga de Logan", en la que la gente disfrutaba de una vida idílica que, sin embargo, se acababa a los 30 años. En este caso, teniendo en cuenta que el tiempo es literalmente dinero, las divisiones en clases sociales están mucho más acentuadas porque la vida puede depender de 30 segundos; todos los habitantes del planeta dejan de envejecer a los 25, pero a partir de entonces, mueren en un año. A no ser que vayan consiguiendo más tiempo. ¿Cómo? De la manera habitual en la que podríamos conseguir dinero: robando, comerciando, comprando y vendiendo, legando... La idea de partida de "In time" es interesante, en especial lo que se insinúa sobre cómo está montado el sistema a nivel global.

Pero lo que en realidad tiene más peso es una historia a lo "Bonnie & Clyde" entre sus protagonistas, un joven del gueto (Justin Timberlake) y una chica rica (Amanda Seyfried) que terminan entrecruzando sus vidas por diversos sucesos, y que también vienen a ejemplificar de algún modo el mensaje de carpe diem de la película. La eterna juventud termina siendo un regalo envenenado tanto para Will Salas como para Logan, una especie de advertencia a lo "cuidado con lo que deseas", y aunque todas esas ideas están en "In time", de algún modo, el conjunto no termina de cuajar. Siendo principalmente una película de acción, y teniendo en cuenta su temática, la cinta avanza a buen ritmo, pero quizás eso impide que todo el concepto distópico gane algo de peso. Al final, no es más que una historia de ricos, pobres, injusticias y Robin Hoods con algunos estilismos y escenarios estupendos, pero quizás demasiado floja. Eso sí, con la excusa de que nadie envejece más allá de los 25, el reparto es un catálogo de jóvenes y guapos (y misteriosos, como Cillian Murphy). Pero aunque Alex Pettyfer pueda entrar en la lista de hombres sexys de "People", su talento actoral aún no está a la misma altura que su físico.
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