14 diciembre 2011

La soledad de los espías

Una de las mejores cosas que logró "Rubicon" fue centrarse en los analistas de seguridad y en las consecuencias que su trabajo tenía en ellos. Todos eran personajes inteligentes, con gran capacidad de concentración y, en teoría, lo suficientemente equilibradas emocionalmente para poder manejar la presión y la tensión de trabajar con información sensible para la seguridad nacional. Y sí, durante toda la serie, intentaban evitar un ataque terrorista en suelo estadounidense y desvelar una misteriosa conspiración, pero era el retrato de esas personas lo que distinguía a "Rubicon" de otros títulos similares. La idea de que los espías, y los que trabajan para los espías, están abocados a la soledad y a la incapacidad de mantener relaciones normales con otras personas se ha trasladado a "Homeland", que al fin y al cabo, tiene al creador de "Rubicon" entre sus guionistas (todos bastante veteranos del medio).

En Carrie y Saul, principalmente, vemos el precio que deben pagar por dedicarse en cuerpo y alma a un trabajo que no sabe de horarios, ni de fiestas ni de visitas de tu esposa a la que hace meses que no ves. Y un trabajo que aún se cobra un precio más alto en mentes brillantes pero frágiles, para las que obsesionarse con algo no es la mejor receta. Aunque la investigación del complot terrorista de Abu Nazir ha sido muy entretenido de ver, lo más interesante ha sido el retrato tanto de Carrie como de Saul y, sobre todo, cómo ella camina por la cuerda floja, siempre a punto de descender en la locura más absoluta y literal, de dejarse llevar por la fase de euforia de su trastorno bipolar para resolver el puzzle aún sabiendo de sobra que tiene que medicarse y cuidarse urgentemente.

El juego del gato y el ratón entre Carrie y Brody no se ha acabado, incluso aunque ahora ya sabemos mucho más sobre las intenciones del sargento, y que el misterio en algunos aspectos se haya resuelto, no ha hecho descender el interés ni la calidad de lo que estamos viendo. Brody puede tener un propósito o unos principios, pero la duda sobre sus verdaderos pensamientos y emociones sigue ahí (hasta en un capítulo tan meridiano en ese aspecto como el 11º), y la alternancia de Carrie entre la dureza, la vulnerabilidad, lo maquiavélico y el final de ese 11º episodio hace que "Homeland" destaque sobre otros títulos de espías y terroristas. La serie sabe muy bien que son los personajes, y no la mera trama, la clave para conseguir algo que nos impacte, nos obsesione y nos interese.
Publicar un comentario