11 febrero 2012

Los hijos de la bruja de Blair

El festival de Sundance ha vivido pocos impactos como el que tuvo "El proyecto de la bruja de Blair", en 1999. Dos jóvenes y desconocidos cineastas, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, presentaron allí una película cuya campaña promocional por Internet (y con pósters como el de la imagen) hacía creer que era el material rodado por tres estudiantes universitarios que habían desaparecido el año anterior, yendo en pos de una leyenda local por los bosques de Maryland. La cinta, en teoría, lo presentaba tal y como ellos lo habían grabado y mostraba sus "investigaciones" sobre esa mítica bruja de Blair a través de sus videocámaras, con conversaciones triviales en los tiempos muertos, carreras por el bosque, de noche, en las que sólo se veía el suelo y, eso sí, una de las escenas finales más inquietantes vistas en mucho tiempo.

Se puede decir que, aunque en cuanto a falsos documentales, "El proyecto de la bruja de Blair" no era, ni mucho menos, el primero, sí que es posible afirmar que inició un poco esa moda por el found footage que se instaló, sobre todo, en el género de terror desde entonces, una moda que últimamente parece que ya no puede dar más de sí, a pesar de que los realizadores debutantes siguen sacando provecho de ella. Como su propio nombre indica, el found footage, o "grabaciones encontradas", parte de la premisa de que la película está constituida por esas imágenes grabadas por alguien que seguía a los protagonistas en sus peripecias, y de que esas imágenes es todo lo que queda de todos ellos. No es tampoco algo extremadamente original; con remontarnos a algunas novelas e historias de terror del siglo XIX encontramos , sin ir más lejos, a Bram Stoker construyendo "Drácula" a través de las cartas y los diarios de los personajes, sin que en teoría él intervenga en la narración. En cualquier caso, lo que se busca es darle un aire de autenticidad a la historia para intentar que su impacto en el espectador sea mayor.

El último ejemplo de esta tendencia es "The river", la serie de ABC que sigue a un grupo que se adentra por el Amazonas buscando a un explorador desaparecido. También está construida, en teoría, con el material que graba ese grupo durante su búsqueda, y sus creadores ya se hicieron famosos con otro ejemplo reciente de uso del found footage, la película "Paranormal activity", que es lo más cercano a un fenómeno salido de la nada, a lo bruja de Blair, que ha habido en los últimos años. Junto a ella, la semana pasada se estrenó en Estados Unidos "Chronicle", que aplica el mismo esquema al género de los superhéroes, y una cinta noruega que da la sensación de ser muy parecida a "El proyecto de la bruja de Blair" es "Troll Hunter", que creo que va a tener remake estadounidense en unos años. Hasta la factoría Abrams se lanzó al ruedo con "Cloverfield", y este verano se habló mucho en Hollywood de "Apolo 18", una película que usaba el found footage para contar la historia de la supuesta última misión tripulada de la NASA a la Luna, y por qué nunca se ha regresado al satélite. Y creo que hasta "REC" podría entrar en esta especie de subgénero.

Si está bien hilado y bien hecho, el found footage puede resultar inquietante, pero también resulta bastante sencillo que el espectador se "salga" de la película sólo con plantearse la pregunta de quién ha montado todo ese material.
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