09 febrero 2012

No más lupus

Durante dos o tres temporadas, no había en España serie más de moda que "House". Es de las pocas series estadounidenses que de verdad ha tenido éxito aquí desde el nacimiento de las privadas, y en esos primeros tres o cuatro años de su emisión en Cuatro, sus audiencias contribuyeron a asentar en el panorama televisivo a una cadena que aún no llevaba un año de funcionamiento y, tal vez, ayudaron un poco a que las cadenas se acordaran de que la ficción extranjera también existía (Cuatro y laSexta tiraron mucho de ella por necesidad durante sus nacimientos). Cuatro llegó a hacer un especial en el plató de la serie y las comparaciones de todo tipo de personajes con el doctor House, de Brenda Leigh Johnson al doctor Vilches, se convirtieron en algo de lo más habitual.

Con "House" empezó a utilizarse la táctica del estreno rápido de los nuevos capítulos, apenas dos semanas después de su emisión en Estados Unidos, y si nos fiamos por audiencia masiva y convencional de series (de la que las ve en directo por la tele), quizás llegara a más gente en España que "Perdidos". Pero todo tiene que llegar a su final, y el de esta serie llegará en mayo, en cuanto se acabe su octava temporada, algo que se veía venir ya desde el año pasado. En mayo acaba el contrato de Hugh Laurie y él nunca se ha mostrado muy dispuesto a continuar más allá con el personaje, un personaje que lo ha convertido en una estrella mundial que parecía improbable cuando se dedicaba a las comedias con Stephen Fry con el Reino Unido o cuando protagonizaba "Stuart Little". Gracias a él ha ganado dos Globos de Oro consecutivos (dando unos geniales discursos de agradecimiento por el camino) y, si Bryan Cranston no hubiera monopolizado el Emmy durante tres años, hasta habría conseguido alguno de ellos.

Laurie le daba a House un punto de humor siempre muy bienvenido en medio de aquellas discusiones sobre ética y moral disfrazadas de procedimental de casos médicos. El modo en el que su personalidad amargada y borde y su brillante mente afectaban a su equipo de diagnóstico se trató de un modo muy interesante durante buena parte de la serie (los paralelismos entre él y Cameron eran realmente curiosos), y cuando en la cuarta entrega decidieron hacer borrón y cuenta nueva con sus ayudantes, el modo que eligieron para hacerlo fue original y divertido. Y aunque ya entonces empezaron a confiar demasiado en ciertos recursos para evitar que su personaje principal cambiara demasiado, la serie mantenía tramas interesantes, el trío House-Wilson-Cuddy la sostuvo durante bastante tiempo y siempre tenían algún que otro episodio realmente bueno.

Mi relación con "House" acabó abruptamente en el tramo final de la séptima temporada, cuando empezó a notarse con mucha claridad esa tendencia de los guionistas de amagar con una evolución de House para luego dejarlo como estaba, y comportándose aún peor que de costumbre. Su equipo de diagnóstico perdió interés (Taub siempre me ha parecido realmente aburrido) y todo pareció funcionar durante bastante tiempo con el piloto automático, descontando las ocasionales salidas de madre del propio House. Pero él siempre ha sido un gran personaje, un tipo complejo al que Laurie siempre interpretó con inteligencia, sentido del humor y sensibilidad, y alguien a quien ya le tocaba despedirse.
Publicar un comentario