27 febrero 2012

Los Oscars de los 90

Si llevais todo el año pensando que los 90, en realidad, nunca se fueron, la pasada ceremonia de los Oscars no habrá hecho más que confirmarlo. La misma elección de Billy Crystal como presentador, tras ocho años "retirado" de esas funciones, ya lo apuntaba; era un intento de la Academia por entregarse al recuerdo de éxitos pasados para intentar olvidar las críticas feroces a la gala del año pasado, y para optar por alguien ya muy veterano y conocido después de la renuncia de Brett Ratner y Eddie Murphy. Como resultado, todos los críticos apuntan que se dependió demasiado de la nostalgia, una nostalgia que ya estaba muy presente en las películas nominadas, y que tener a Crystal presentando por novena vez y recurriendo de nuevo a sus clásicos (su introducción en algunas de las películas nominadas, su canción con los títulos de algunas de ellas, su monólogo de "qué piensan realmente las estrellas") no ayudaba mucho a sacudirse esa sensación. Siendo justos, si recurres a Crystal sabes de sobra lo que vas a tener, así que probablemente por eso fuera la mejor opción para presentar este año.

Los Oscars, en realidad, tienen otro problema más acuciante, y es que todos esos premios previos que ahora también se televisan le restan emoción a la ceremonia, una emoción que deben poner los ganadores, y no el presentador o los vídeos sobre la magia del cine o el "In memoriam", que este año contó con la voz de la contrabajista de jazz Esperanza Spalding. Los Oscars de "The Artist" (película, director, actor, banda sonora, por ejemplo) estaban cantados desde los premios del sindicato de directores, y lo mismo las victorias como mejores secundarios de Christopher Plummer y Octavia Spencer, éstas anunciadas desde que se estrenaron "Beginners" y "Criadas y señoras" el pasado verano. Aunque se intentó otorgar cierto suspense cambiando el orden de entrega de algunas categorías (director se entregó antes de actor y actriz, en lugar de justo antes de mejor película), en realidad, casi sólo hubo un par de premios que de verdad podrían considerarse sorpresas, y muy bien pudieron ser el de fotografía para "La invención de Hugo" y el de montaje para "Los hombres que no amaban a las mujeres". Son dos premios de los que se dice que hay que estar al menos nominado para aspirar a mejor película, pero la cinta de Fincher lo ganó sin estar entre las nueve finalistas. Y casi podríamos contar como sorpresa que se rompiera esa especie de costumbre instaurada en los últimos años en la categoría de película extranjera, en la que ser la favorita te condenaba casi irremisiblemente a perder (Michael Haneke aún debe acordarse del fracaso de "La cinta blanca"). "Nader y Simin. Una separación" sí hizo buenos los pronósticos.



Al final, "La invención de Hugo" y "The Artist" empataron a premios (cinco), pero la cinta muda (la primera en ganar desde 1929) se llevó los más importantes. Y parece que hubo verdadera emoción entre varios de los ganadores y muchos de los nominados, sobre todo los que estaban allí por primera vez (una circunstancia que parodiaron Emma Stone y Ben Stiller al presentar el premio a mejores efectos especiales, aprovechando que era Stone era una "novata" presentando). Octavia Spencer estaba realmente emocionada (hasta agradeció al "gran estado de Alabama", donde nació) y el discurso de Christopher Plummer bien pudo ser el mejor de la noche, ya que mirando la estatuilla, le dijo: "Sólo eres dos años más joven que yo, cariño. ¿Dónde has estado toda mi vida?". Otro año más, se volverá a hablar de la influencia de Harvey Weinstein para catapultar estas cintas a lo más alto (ya ganó en 2011 otro Oscar con "El discurso del rey") y se introducirá un nuevo tema de conversación: ¿Qué va a pasar con la gala después de que Kodak entrara en bancarrota y pidiera que se retirara su nombre del teatro que lleva una década acogiendo la ceremonia?

Entre los momentos más señalados por todo el mundo de la noche figuran no sólo esos discursos de agradecimiento de Plummer, Spencer, Jean Dujardin (claramente muy feliz) y hasta Meryl Streep (que besó a Viola Davis antes de subir al escenario y empezó diciendo: "Tengo la sensación de que media América ha dicho: No, venga, por qué ella... otra vez"), sino también cómo Rose Byrne y Melissa McCarthy continuaron aquel juego de beber que introdujeron en los SAG con el nombre de Scorsese mientras presentaban el premio a mejor corto documental.

¿Y en cuánto a los trapos? La galería de fotos de la fiesta de "Vanity Fair" no está mal para echar un vistazo (y ver a algunas parejas curiosas, como la de Olivia Wilde y Jason Sudeikis), pero está claro que pocas recibieron más atención que la pierna de Angelina Jolie. Andaban por ahí Jean Dujardin, demostrando por qué lo llaman el George Clooney francés; Viola Davis, de verde y con un nuevo peinado; Wim Wenders, combinando pajarita y montura de las gafas; una muy sobria Shailene Woodley; Jessica Chastain, con un vestido con un bordado realmente original; ¡Alberto de Mónaco!, esa curiosa pareja que forman Judd Apatow y Leslie Mann; Aaron Sorkin y su hija y, por supuesto, el dúo inseparable de Michelle Williams y Busy Phillips.

P.D. podcastero: Hay resaca de Oscars, sí, pero lo mejor para pasarla es una nueva entrega de "Yo disparé a JR". Nuestro invitado esta semana es Daniel Martínez Mantilla, que justo participa en un blog sobre los Oscars y que, en este caso, nos ayuda a comentar por dónde va la última temporada de "Mujeres desesperadas". Como siempre, en el blog están todas las opciones para escucharlo y descargarlo, y he aquí el menú del día:

- 0': Los pilotos encargados por The CW.
- 14': "Whitney" y "2 Broke Girls"
- 24': "Mujeres desesperadas" (spoilers hasta el 8x14)
- 45': "Khloe & Lamar"
- 58': "The Walking Dead" (spoilers hasta el 2x09)

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