30 enero 2013

Adiós, Liz Lemon

Siete temporadas después de aquel piloto que no parecía augurar un futuro demasiado largo, "30 Rock" echa mañana definitivamente el cierre con un capítulo especial de una hora en el que veremos no sólo el último programa de "TGS with Tracy Jordan", sino la despedida de todo un grupo de personajes y de unos guiones repletos de chistes y gags que fueron durante bastante tiempo el estándar en el que se miraba todo el género de las sitcom en la televisión estadounidense. Los tres Emmys seguidos a mejor comedia que se llevó entre 2007 y 2009, correspondientes a sus tres primeras temporadas, eran la primera vez que una misma serie conseguía un back-to-back desde que "Frasier" lo había hecho a finales de los 90, y tras una época en la que títulos como "Ally McBeal", "Everybody loves Raymond", "Arrested development", "Will & Grace" y "The Office" fueron alternándose a principios de los 2000, y abrió también la puerta al dominio actual de "Modern family", que lleva también tres Emmys seguidos a la mejor comedia.

Aquellos galardones, y el gran reconocimiento crítico que recibió, permitieron a la serie sobrevivir al cambio de régimen en NBC (se marchó Kevin Reilly, que fue quien le dio luz verde, al final de la primera temporada y llegó Ben Silverman, con quien empezó una etapa bastante "oscura" en la cadena) y a las bajas audiencias, que de todos modos no eran tan terribles si se tenía en cuenta el conjunto de la oferta del canal durante buena parte de los últimos seis años. Además, su creadora y protagonista principal, Tina Fey, comenzó a aparecer por todas partes y terminó de hacerse famosa imitando a Sarah Palin en "Saturday Night Live", y eso también ayudó a mantener abierto "TGS" algo más de tiempo. "30 Rock" siempre tuvo un humor muy urbanita, muy orientado a las costas (que ya sabemos que son distintas del resto de Estados Unidos) y repleto de referencias a personalidades de la televisión, la política y de cualquier otro aspecto que estuviera de actualidad en ese momento. El arco paródico con Kim Jong-Il es sólo un ejemplo de hasta dónde podía llegar la serie en ese aspecto junto con "Cooter", un capítulo de la segunda temporada que es una de las mayores sátiras hechas del gobierno de George W. Bush.

Pero por lo que "30 Rock" será recordada, probablemente, será más por su voluntad de burlarse del negocio de la televisión y, en particular, de las dificultades que atravesaba la NBC mientras estuvo en antena. Nada era demasiado sagrado para ellos (Jack llegó a venderle a Samsung la E de GE, los dueños de la cadena antes de que la comprara Comcast), y la colección de series y realities que se inventaron ha sido uno de los aspectos más divertidos de la serie, que a pesar de todo destilaba un gran amor por la tele que quedó muy claro en su segundo episodio en directo. Por supuesto, también quedará el gran dúo que forman Liz y Jack y la gran interpretación de Alec Baldwin, reconvertido definitivamente a un actor cómico con un timing insuperable y un modo de decir los chistes que les aporta un giro extra todavía más divertido. Jamás, en siete temporadas, dijo igual uno de sus múltiples "Good God, Lemon".

La última temporada ha ofrecido a "30 Rock" la oportunidad de dar un cierre a las historias de sus personajes, incluso dándole a Kenneth un regalo realmente bonito para él, y sus guionistas han puesto toda la carne en el asador, marcándose unos capítulos en los que la comedia se veía fresca, divertida e imaginativa, como si el anuncio de que se acababa los hubiera revitalizado. Se les echará de menos, nerds.
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