22 enero 2013

El culto del asesino

Las películas de asesinos en serie no son un invento de los 90. "Frenesí", sin ir más lejos, es una cinta centrada en uno de estos psicópatas, y hasta podemos remontarnos a las historias que ficcionalizan los crímenes de Jack el Destripador. Sin embargo, sí puede decirse que en esa década, con el éxito de "El silencio de los corderos" y "Seven", se puso de moda la tendencia de que todos los thrillers medianamente policiacos tuvieran en su centro a un asesino en serie no sólo mataba a, por ejemplo, chicas rubias que fueran de uniforme, sino que tenía que hacerlo motivado por alguna cosa en concreto, algo que debía poner o el toque literario cultureta o el toque extra inquietante. Podían ser los siete pecados capitales como en "Seven", el ejemplo de otros asesinos como en "Copycat" o tener de protagonista a un policía tetrapléjico como en "El coleccionista de huesos", pero siempre tenía que haber un detalle que distinguiera a esa historia de las demás.

Esos psicópatas que dominaron el cine de los 90, "Scream" incluida, dejan sentir su sombra con fuerza en "The Following", la nueva serie de midseason de FOX (que en España emitirá TNT a partir del próximo martes), en la que tenemos a un ex agente del FBI investigando a un carismático asesino en serie que ya atrapó hace diez años, y que en ese tiempo se ha procurado una legión de seguidores, al estilo de la Familia Manson, que andan por ahí cometiendo crímenes en su nombre. El detalle que distingue a Joe Carroll de los numerosos sucesores de Hannibal Lecter, tipo Ed Harris en "Causa justa", es su admiración por Edgar Allan Poe, de donde extrae algunos de los toques más macabros de sus asesinatos. Y el que distingue a Ryan Hardy, el ex FBI, es que aquella investigación inicial lo dejó con un marcapasos y una creciente afición por el vodka. Ellos dos, interpretados por James Purefoy y Kevin Bacon, van a ser, probablemente, las principales atracciones de una serie que ha suscitado en Estados Unidos no poca controversia por el gore tan noventero que presenta para una network, una controversia encuadrada dentro del debate más amplio de la violencia en televisión que se generó después del tiroteo en la escuela Sandy Hook, y que el propio Purefoy comenta en esta entrevista.

Además, hay otro asunto externo a la serie que la ha puesto de relevancia estos días y es la estrategia de promoción de FOX, recordando a los espectadores que no se olviden de grabarla. En Vulture intentan analizar dicha estrategia y si tiene algo que ver con el otoño tan malo en audiencias que ha tenido el canal, que ha visto cómo algunas de sus series tenían casi mejores números en los visionados en diferido que en directo. Además, es una promoción muy consciente de que "The Following" va a ser bastante serializada (a no ser que se vuelva "Mentes criminales" y se dediquen a atrapar a un nuevo seguir de Carroll cada semana), que es un tipo de serie que siempre funciona mejor en los datos del DVR (que se lo digan a "Fringe"). Todo esto, de todos modos, obvia si la serie es entretenida o no, y lo cierto es que, juzgando por el piloto, no es fácil de saber.

Nos bombardea con tal cantidad de referencias my obvias a Poe (a "El cuervo" y el evidente paralelismo entre el marcapasos de Hardy y "El corazón delator") y con esa condensación de la trama de una película de dos horas en 42 minutos, que no acaba de funcionar del todo. Cuando la trama y los personajes estén más asentados, igual "The Following" da un salto y la relación del gato y el ratón entre Carroll y Hardy la lleva a un lugar interesante, pero el piloto se queda en una historia de asesinos en serie bastante estándar y, eso sí, muy Kevin Williamson, que es su creador y que sabe jugar con nuestras expectativas de cuándo van a darnos un susto. ¿Será "The Following" la respuesta a las cuitas en las audiencias de FOX en los últimos meses?
Publicar un comentario