29 enero 2013

Retrato en gris de Alicia Florrick

ALERTA SPOILERS: ¿Estáis al tanto de la oferta que Diane y Will le hicieron a Alicia en "The seven day rule", el último capítulo emitido hasta ahora de la cuarta temporada de "The good wife"? Pues deberíais buscar los Lacasitos de David Lee y verlo antes de continuar.

Cuando se habla de la sutileza de "The good wife", o de que aporta la sensibilidad del cable a la CBS (con lo que yo no termino de estar de acuerdo), no se habla tanto de sus insinuaciones sexuales o del tratamiento de las relaciones entre algunos de sus personajes como del área moralmente ambigua y éticamente muy gris en la que se mueven todos. Decían en "The AV Club" que estamos ante una serie cínica, y llevan toda la razón. Aquí casi nadie se mueve por nada que no sea su propio interés, hasta cuando se persigue un fin noble (no por nada, durante buena parte de la segunda temporada parecía que Patty Hewes iba a aparecer por las oficinas de Lockhart & Gardner, sin desentonar nada en asboluto). No es sólo que gente como Louis Canning manipule con todas las armas a su alcance para salir victorioso, es que también lo hacen, y de forma muy consciente, los supuestos héroes del show, personajes como Diane y Will, de los que somos fans y de los que queremos pensar que quieren también lo mejor para Alicia.

Pero como ha quedado muy claro una y otra vez desde el principio de la serie, la prioridad de Will y Diane es la supervivencia de la empresa, y más el primero que la segunda están dispuestos a prácticamente cualquier cosa con tal de garantizarla. La diferencia entre ambos es que Will puede intentar autoengañarse o disimular ante los demás si una decisión suya es mala, pero Diane jamás lo hace; sabe perfectamente dónde está metiéndose y las repercusiones que puede tener, y al final del episodio quiere que Alicia entienda esa postura y comprenda que debe aprovechar las oportunidades que le pasen por delante, aunque le lleguen con fines ocultos. "The good wife" es un poco la historia de la "corrupción" de Alicia, del modo en el que una mujer que tiene sus principios, y que en el inicio no parece una mala persona, va aprendiendo que, para sobrevivir en el mundo en el que ella vive, hay que adoptar compromisos éticos que pueden ir en contra de algunos de sus principios, y que terminan iluminándola con una luz mucho más matizada y difusa que la que Eli Gold quiere que muestre en la campaña de Peter a gobernador.

La dicotomía entre la imagen pública y la privada es uno de los asuntos que la serie más explora a través de los tejemanejes de Eli y de cómo intenta implicar a Alicia en la campaña ("Santa Alicia", necesita que sea para él), y parte del viaje de la señora Florrick desde el piloto ha consistido en aprender a hacer las cosas por sí misma, a decir que no y a ser más independiente y segura de sus posibilidades. Pero si "Mad Men" nos cuenta la caída de Don Draper desde la cima, "The good wife" muestra el ascenso de Alicia hacia la posición de Don, un ascenso en el que no hay sitio para ingenuos ni idealistas, a no ser que esos idealistas no tengan casi ningún escrúpulo. O podría decirse que es, como decíamos antes, la historia de la "corrupción" moral de Alicia, de su evolución desde un personaje que veía el mundo en blanco y negro a otro que se mueve entre los grises y entre los matices, un personaje para el que los términos absolutos ya no existen, porque el panorama es siempre mucho más complejo y está dominado por muchas más variables que sólo lo bueno y lo malo.

La asistencia de Alicia a esa fiesta para celebrar la prórroga del plazo para pagar su deuda de Lockhart & Gardner, y para agradecer que le hayan propuesto ser socia del bufete, es su paso definitivo al Lado Oscuro, un paso dado desde la consciencia de lo que está haciendo y que puede tener consecuencias imprevisibles. ¿Se quedará tan tranquila Alicia, a pesar de sentir que Diane y Will la han utilizado como un peón cualquiera para lograr sus propósitos? Al final, el punto de vista de "The good wife" no es demasiado diferente del que tiene Kalinda sobre la gente; todo el mundo puede ser comprado (o seducido) y todo el mundo se mueve según sus propios intereses. Definitivamente, Alicia Florrick ya no es la buena esposa.

P.D.: Alicia y Kalinda comparten muy pocas escenas esta temporada, pero me resultó muy gracioso que en "Boom de ya da", el capítulo en el que Alicia tiene que ir a una remota cabaña a interrogar a un empresario que se dedica a darle largas, incluyeran una escena en la habitación del hotel con Kalinda hablando por teléfono en primer plano, y Alicia poniéndose una chaqueta al fondo, que parecía jugar con todos los shippers que el dúo tiene por Internet.
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