09 enero 2013

Cuando FOX era salvaje

Las giras de la Asociación de Críticos de Televisión de Estados Unidos (la TCA) siempre suelen dejar cosas interesantes, más allá de las presentaciones de las series nuevas a cargo de las cadenas (cable incluido). Por ejemplo, a veces, pueden suscitar un comentario sobre cómo el panorama televisivo no es, ni de lejos, como era hace diez años y, de paso, pueden recordarnos de nuevo el caldo de cultivo en el que se forjó esa famosa segunda edad de oro de la ficción televisiva que empezó con "Oz" en HBO. Dicho caldo de cultivo, esa sensación de que el cable era una "ciudad sin ley" en la que los creadores podían hacer lo que quisieran porque no había gran cosa que perder, ya la comentamos no hace mucho, pero bien podría estar fraguándose de nuevo, en una versión más light, en FOX, un canal que ha tenido un otoño bastante horrible en cuanto a audiencias y que tiene un jefe de entretenimiento, Kevin Reilly, que suele ser bastante directo y honesto con los periodistas.

"The AV Club" recoge la conversación que Reilly tuvo en la gira invernal de la TCA, analizando lo que no funcionó en el arranque de la temporada para la cadena y dónde se habían equivocado (por ejemplo, se lamentó de no haber promocionado más "New Girl" para que pudiera de verdad anclar la noche de comedia de los martes), y expresó su convencimiento de que, para volver a ser la cadena más vista entre los jóvenes, tenían que regresar un poco a los origenes de FOX, allá por 1987, unos orígenes en los que destacaban por emitir cosas que ninguna otra cadena se habría atrevido ni a considerar. En sus primeros años de vida, FOX no era muy diferente de HBO cuando decidió empezar a desarrollar series propias; nadie la veía y tenía grandes competidoras con una imagen de marca ya muy formada y conocida, así que necesitaba proyectos que le hicieran diferenciarse de ella y que llamaran la atención de su público potencial. Las series que FOX programaba en su parrilla sólo podían estar en FOX (como "Matrimonio con hijos" o "Los Simpson"), y fue sólo después, conforme fue encontrando grandes éxitos y auténticas apisonadoras en audiencia como "American Idol" que fue acomodándose y dejando que al público joven lo persiguieran otras cadenas, como The CW (y las extintas The WB y UPN).

Reilly ya tiene experiencia en dirigir una cadena con malas audiencias (NBC), y parece que, si "American Idol" no vuelve a salvarles la media del año como lleva haciendo desde hace más de una década, empezará a tomar algunos riesgos más. Esos riesgos en ABC en 2004 nos dieron "Perdidos" y "Mujeres desesperadas", por ejemplo, así que será interesante comprobar cuánto va a volver FOX a parecerse a la que era a principios de los 90 si no logra recuperarse en la midseason. En el artículo de "The AV Club" se comenta que las networks van hacia un modelo en el que tienen un único éxito real de audiencia, y el resto de su programación original puede moverse siguiendo más los parámetros del cable, por lo menos en lo que concierne a dejar a las series encontrar su nicho y su audiencia con el tiempo. Las cadenas cada vez despliegan más paciencia con sus estrenos (excepto en fracasos clamorosos como "Lone Star") porque hay tanta oferta, que el público puede tardar en verlos, y tambiéhn intentan dar la oportunidad de que algunos de ellos sobrevivan gracias al boca a boca que puede generarse.

La estrategia no siempre funciona, claro, ni siquiera en el cable, pero ver cómo una cadena intenta levantarse de la lona tras ser noqueada por sus rivales puede ser muy interesante, hasta cuando el proceso acaba siendo el sainete que era la NBC bajo la supervisión de Jeff Zucker y Ben Silverman. En situaciones complicadas y desesperadas, o casi desesperadas, es cuando vuelve el Salvaje Oeste, cuando creadores con una voz muy personal y proyectos originales pueden encontrar mejor acomodo en las networks y cuando pueden volver a surgir esas series que revolucionan el panorama televisivo durante los siguientes años. En esos momentos es cuando de verdad puede aparecer la nueva "Perdidos".
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