20 enero 2013

Sobre la marcha

"Se lo inventan sobre lo marcha". Seguro que habéis leído o escuchado esa frase lanzada como acusación hacia series que tienen algún tipo de mitología serializada que recorre todas sus temporadas, aunque sea muy al fondo, y que o no ofrece respuestas a los interrogantes que plantea, o los seguidores consideran que las que ofrece no son satisfactorias. Era la crítica que se hacía más a menudo contra "Perdidos", obviando que la televisión se hace así, sobre la marcha, y que dada la naturaleza del negocio, es imposible tener perfectamente planeado el final antes siquiera de haber estrenado el piloto. Como mucho, se puede tener una idea general de hacia dónde se quiere ir, pero ya hemos comentado en unas cuantas ocasiones anteriores que las series son algo vivo, que va evolucionando con el corrre de los años, y hay muchos factores que influyen en que terminen siendo como son.

A no ser que se esté haciendo una miniserie, cualquier guionista que diga que no sólo sabe cómo será el último episodio, sino que tiene planeadas cinco temporadas de historia está, muy probablemente, o exagerando enormemente o, directamente, mintiendo. El ejemplo que siempre se pone de serialización y planificación extremas es "Babylon 5", que J. Michael Straczynski diseñó para tener cinco entregas, y ni una más, pero tuvo también que idear varios planes alternativos por si se la cancelaban antes de tiempo (como casi le ocurrió en la cuarta), o si algún actor se marchaba. Sin embargo, eso es una excepción, y no la norma. Los guionistas pueden tener un cierre pensado por si, al final, su serie no pasa del 13º capítulo (algo que Shawn Ryan y Karl Gadjusek están haciendo en "Last resort", por ejemplo), pero la idea es que dure varias temporadas en antena, por lo que hay que ir adaptando las ideas que se puedan tener a la marcha de la serie.

A cualquier showrunner le preguntan, cuando su serie termina, si lo tenía todo planeado desde el principio, y no tienn problema en reconocer que no. David Chase, por ejemplo, cuya "Los Soprano" es saludada como la mejor serie de la historia (con permiso de "The Wire"), no sabía cómo iba a terminar hasta que no tuvo que ponerse a pensar seriamente en ello, y así lo ha contado en las entrevistas en las que le preguntan sobre el tema. Lo hemos mencionado más veces, pero el libro de Alan Sepinwall, "The revolution was televised", ayuda mucho a comprender cómo es el proceso y la cultura en la que se desarrollan las series a través del capítulo que dedica, precisamente, a "Perdidos". Ahí vemos que los creadores no pueden pemitirse el lujo de pensar más allá del final de temporada porque no saben si pasarán de ahí, que suelen estar abiertos a dejarse influenciar por las cosas interesantes que surjan durante la escritura o rodaje de los capítulos porque saben que la televisión no funciona igual que el cine, y que es una carrera de fondo, y no un sprint.

Lo que se les pide, claro, es que cuando vayan a cerrar la historia definitivamente, que ese punto y final tenga coherencia con lo que han estado contando hasta ese momento. Las series se planifican temporada a temporada, no como un conjunto de x temporadas, porque la televisión es también incertidumbre. Un ejemplo muy bueno es el de, paradójicamente, "Juego de tronos". La serie de HBO tiene, hasta el momento, cinco libracos de los que extraer la trama, pero funciona con el mismo esquema que cualquier otra, que es el de ir temporada a temporada. El propio George R.R. Martin ha explicado que si no se incluyen, por ejemplo, todas las profecías que se le hacen a Daenerys es porque no saben si podrán contarlo todo. Porque, ¿quién sabe hasta cuándo podrán estar en antena?

Música de la semana: "El lado bueno de las cosas" es una de las películas más nominadas a los próximos Oscar, pero su banda sonora fue descalificada porque no tenía suficiente material original. Lo cierto es que está compuesta en su gran mayoría por canciones ya preexistentes, como este "Fell in love with a girl" de The White Stripes.
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